Con las mayores áreas boscosas del país, Pinar del Río posee
potencialidades para elevar la fabricación actual de carbón vegetal,
empeño de gran valía ante la amplia demanda del producto en el
mercado nacional y en el exterior.
Hasta la fecha se completaron alrededor de 200 mil sacos, la
mayor parte de ellos destinado a la exportación, en tanto crean las
bases para aumentar en un 10 por ciento los volúmenes del renglón
para el año entrante.
Para ello trabajan en el rescate de ese oficio, a partir de la
incorporación y adiestramiento de jóvenes en las faenas productivas
de ese surtido, cuyo uso data probablemente desde el mismo momento
en que se comenzó a utilizar el fuego, pues los trozos de madera
carbonizada restantes de hogueras pueden considerarse un carbón
vegetal rudimentario, según documentos digitales.
Arturo Forteza Valdés, director del Grupo Empresarial de Montaña
en Pinar del Río, precisó que los forestales de la provincia
trabajan en la fabricación y beneficio de ese producto vegetal, en
tanto aseguran los envases, mejoran las condiciones de los
carboneros y se incrementa el potencial productivo.
El producto pinareño es exportado principalmente a países del
continente europeo, donde es acogido con buena aceptación, lo
cual lo evidencia la ausencia de rechazos, dada la calidad de
los envios.
Su proceso productivo se realiza en los hornos tradicionales y
por su excelente combustión se emplean como materia prima restos de
talas y especies forestales duras y semiduras, entre las que
sobresale el pino, el eucalipto y el marabú, este último muy
abundante en el occidental territorio.
En la obtención de carbón están inmersos la totalidad de los
municipios pinareños, con brigadas especializadas, aunque las
mayores producciones se concentran en Sandino, San Juan y Martinez,
Viñales y Pinar del Río.
El carbón vegetal es quizás el primer material de carbón
utilizado por el hombre y de hecho, existen pruebas de que en muchas
pinturas rupestres de hace más de 15 mil años se utilizaba para
marcar el contorno de las figuras, además de usarse como pigmento de
color negro cuando se mezclaba con grasa, sangre o cola de pescado.
Su empleo mayormente es como combustible, no sólo de uso
doméstico sino también industrial, especialmente en los países en
vías de desarrollo.