La apertura de más de mil fincas integrales de frutales forma
parte de una estrategia entre el Ministerio de la Agricultura y la
Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, que posibilitará
llevar ese alimento a la mesa del cubano todo el año.
Actualmente se trabaja en la capacitación y preparación de los
finqueros para hacer posible la recuperación y desarrollo de esa
rama agrícola, fuertemente azotada por el paso de tres huracanes por
territorio nacional en 2008.
Juan Placeres, especialista del Instituto de Investigaciones de
Fruticultura Tropical (IIFT), dijo a la AIN que también se fomenta
la creación de viveros rústicos y tecnificados con vistas a disponer
de la cantidad necesaria de posturas de elevada calidad destinadas a
los productores.
Explicó que la actividad frutícola fue beneficiada con la
incorporación de nuevos trabajadores que se acogieron al Decreto Ley
259, el cual facilita el uso de tierras ociosas en función de la
producción de alimentos para la población.
Una de las fincas más destacadas del país está ubicada en la
Cooperativa de Créditos y Servicios Antonio Maceo, del municipio de
Bejucal, provincia de La Habana, donde se aplican tecnologías de
avanzada como el policultivo.
Lázaro Omar Hernández, su presidente, refiere que el sistema de
pago por resultados incentiva la productividad y los rendimientos
productivos entre los campesinos.
Hernández precisó a la AIN que ellos dan su aporte a los
programas sociales de la comunidad, y a los clientes que acuden a
sus quioscos les venden guayabas, mangos y aguacates, entre otras
frutas.
Datos del Ministerio de la Agricultura indican que la producción
de frutales en Cuba creció en los primeros nueve meses del año con
respecto a igual etapa del 2009.