Rostros de la emergencia en Haití

Estoy haciendo algo por la Humanidad, afirma joven colombiano graduado en la ELAM

JUAN DIEGO NUSA PEÑALVER
Enviado especial

Aún bajo el impacto de jornadas agotadoras, en esta carrera contra reloj para salvar vidas y evitar que la epidemia de cólera en Haití (que ha causado el fallecimiento hasta el martes de 2 120 personas y enfermado al menos a otras 91 102), cobre más muertes y provoque un nuevo dolor, el joven colombiano Luis Eduardo Portocarrero habla para Granma sobre sus experiencias en la tierra de François Dominique Toussaint-Louverture.

Foto del autorEl doctor colombiano Luis Eduardo Portocarrero, graduado de la ELAM.

Graduado el pasado año de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de La Habana como médico y residente de segundo año de la especialidad de Medicina General Integral, le ha tocado tener una vivencia única, que lo ha marcado personalmente y lo ha hecho mejor persona.

Él es uno de los 105 graduados de la ELAM, de 19 países latinoamericanos, de EE.UU. y de otros continentes como de África con Guinea Bissau y la República Árabe Saharaui Democrática, que están hoy junto a la Brigada Médica Cuba (BMC), escribiendo una inédita página de solidaridad.

"Sin duda, mi participación junto a la BMC en las emergencias sanitarias provocadas por las secuelas del terremoto y la lucha contra el cólera han ratificado mi vocación y compromiso con los principios humanistas de la medicina cubana.

"Ha sido una oportunidad para comprobar que este era mi sueño, servir a los más necesitados, demostrar que sí se puede hacer algo por la Humanidad", expresa con convicción este joven llegado a Haití el 13 de mayo pasado, como otros tantos egresados de la ELAM, para tratar de curar en este pueblo las enormes heridas dejadas el 12 de enero por el sismo más severo sufrido por este país, y ahora por una peligrosa epidemia que no sufría desde hace más de un siglo.

Sin embargo, no duda en señalar que el cólera le ha exigido una mayor entrega humana y profesional durante su trabajo primeramente en el hospital comunitario de referencia Grand Goave, que fue construido, equipado y sustentado por el proyecto de colaboración Cuba-Venezuela en el departamento Oeste, y después en el Centro de Tratamiento del Cólera de la comuna Pleassance, uno de los montados por la BMC en el departamento Norte.

Allí le tocó hacer de todo, "desde aplicar el tratamiento a numerosos pacientes con deshidratación ligera, moderada o severa y seguirlos cada 15 minutos, hasta canalizar una vena alumbrado con una linterna en un paciente con colapso vascular, y además, en una congestionada guardia a cargo de una sala con más de 30 enfermos", señala, y agrega que la BMC ha permitido reducir notablemente la mortalidad por el cólera.

Con bastante dominio del creole, la lengua local, manifiesta que explica a sus pacientes la importancia del buen tratamiento al agua que se consume, y de cocinar bien los alimentos para impedir vías de contagio.

"En Haití el cólera ha encontrado una fácil propagación por la constante movilidad de las personas, sus malos hábitos higiénicos, la falta de salubridad y de recursos que sufre este pueblo."

EL FEO ROSTRO DE LA MUERTE

También ese joven galeno sufrió su mayor dolor al ver el feo rostro de la muerte, cuando un anciano atendido por él, luego de lograr rehidratarlo, murió por tener dificultades derivadas de una cardiopatía base, "y con complicaciones, que ya no se podían regular".

Refiere que le han llegado enfermos del cólera con VIH-SIDA o desnutridos, "e independientemente a que le pongamos líquidos ya están complicados por una enfermedad de base y fallecen", indica.

A este profesional le molesta que los "grandes medios internacionales de la información no dan todo el reconocimiento que merece la enorme labor que la BMC está realizando en Haití".

"Tengo constancia de pacientes que han llegado de otros lugares pidiendo que los trate la BMC, porque los atienden mejor.

"Nuestra satisfacción es que estamos cumpliendo, salvando vidas, enfrentando este gran problema del pueblo haitiano."

Tras expresar su incondicionalidad de permanecer en Haití todo el tiempo que sea necesario, concluye: "Nosotros le decimos al Comandante en Jefe Fidel Castro, que no se equivocó con el proyecto de la ELAM, que estamos aquí y queremos seguir adelante con esa gran previsión que él tuvo para Latinoamérica, para los países en los cuales hace falta médicos, para que un mundo mejor sea posible."

 

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