"Los galenos, si somos capaces de inducir adecuadamente el in-terrogatorio,
en un número elevado de casos podemos alcanzar el diagnóstico."
De esa manera, Nasiff —autor principal del libro Práctica
Clínica— insiste en la necesidad de aplicar adecuadamente el
método clínico, un procedimiento que data del origen mismo de la
medicina.
"Se trata de interrogar al paciente, examinarlo, formarse un
juicio clínico, establecer hipótesis y después ponerle un
tratamiento."
Sin embargo, en muchas consultas hoy se suele violentar ese
orden, y en lugar de concentrarse en los síntomas del enfermo, el
dictamen del especialista se basa en el resultado de exámenes
complementarios, explica.
"No solo en Cuba nos topamos con este fenómeno. Se trata de un
rasgo de la práctica médica presente en muchos países y que responde
a múltiples factores", asegura el especialista de segundo grado en
Medicina Interna del Hospital Hermanos Ameijeiras.
Según Nassif, la responsabilidad del problema recae sobre todo en
los médicos, y tiene entre sus causas la dependencia excesiva de la
tecnología, aunque existen otros desencadenantes relacionados con la
actitud del paciente.
"Lamentablemente hay quienes creen que como la atención en
nuestro país es gratuita, pueden llegar a cualquier lugar y hacer
uso de ella de una manera indiscriminada.
"¿Cuántas personas van a un hospital, se hacen una placa de
pulmón, y si no les complace lo que les dicen, van a otro centro y
se repiten el examen?
"No son pocos los que acuden a una consulta para pedir recetas,
cuando esta constituye la última etapa de la aplicación del método
clínico, que se llama tratamiento."
Para Nasiff, tanto los pacientes como los galenos deben ganar en
conciencia, pero son estos últimos quienes tienen el deber de situar
las cosas en su lugar.
No obstante, a veces no es tan sencillo. "Algunos compañeros me
han dicho que se crean conflictos, porque la gente reclama y va a
quejarse al director del centro".
El resultado, según las estadísticas, es un uso indiscriminado de
los exámenes complementarios, que además de multiplicar los gastos,
pudiera tener consecuencias adversas sobre las personas.
La literatura asegura, por otra parte, que a lo largo de la
historia el instrumento que más dictámenes ha ayudado a hacer es la
silla donde el médico se sienta a escuchar al paciente.
"El médico es una especie de investigador que pregunta, busca
detalles para poder hacer un análisis y establecer un juicio.
Por ello, más que una cuestión económica, la necesidad de
utilizar racionalmente la tecnología tiene un carácter ético. "El
método clínico es, para el médico, su principal herramienta de
trabajo".