A la redacción del diario llegan dudas de todo tipo: ¿Cuánto
deberá pagarse por los impuestos? ¿Cuánto por la Seguridad Social?
¿Se podrá ejercer más de una actividad? ¿Se otorgarán créditos
bancarios? ¿Será posible trabajar por cuenta propia después de
cumplir con la jornada laboral? Sin embargo, una preocupación
insiste en fruncir el ceño con más frecuencia. Y vuelvo a citar a
los lectores: ¿Cómo el país garantizará la materia prima para el
trabajo por cuenta propia?
Ante esta interrogante, Granma consultó a especialistas de
los ministerios de Economía y Planificación (MEP), y de Trabajo y
Seguridad Social (MTSS). En consecuencia, María Victoria Coombs,
directora de Empleo del MTSS, explicó que de las 178 actividades, 31
no requieren materia prima. Así, por ejemplo, quienes decidan cuidar
enfermos, vender libros de uso, enseñar taquigrafía, repasar
lecciones escolares, llevar mandados, cuidar equipos automotores,
traducir documentos¼ no tendrán que
comprar recursos para ejercerlas.
Comentó la Directora de Empleo que existen otras 34 actividades
que precisan de un aseguramiento mínimo. E ilustró: reparador de
instrumentos musicales, criador-vendedor de animales afectivos,
grabador-cifrador de objetos, mecanógrafo, jardinero, relojero,
zapatero remendón¼ El resto, 113,
necesitan materia prima y otros suministros que el país decidió
asegurar en la medida de lo posible, sobre todo los que pudieran
tener mayor impacto en la actual oferta de bienes.
Enrique Ramos, director de Comercio del MEP, explicó que en el
aseguramiento para el ejercicio del trabajo por cuenta propia
prevalecerán las ventas minoristas a través de la red de
establecimientos en ambas monedas, pues las condiciones de la
economía no permiten crear a corto plazo un mercado mayorista con
precios minoristas diferenciados para los trabajadores de este
sector.
"De acuerdo con el comportamiento previsible de la demanda, se
hizo un cálculo estimado de los aseguramientos necesarios a partir
de un módulo mínimo de necesidades para un año en cada una de las
actividades, donde se incluyen alimentos, materiales, útiles,
herramientas y equipos". En correspondencia, argumentó que el plan
de la economía para el año próximo considera un gradual
reforzamiento y reestructuración de la oferta de bienes en la red
minorista, sobre todo para aquellas actividades con mayor impacto en
la necesidad calculada para el trabajo por cuenta propia.
Según el directivo del MEP, para el año 2011 se proyecta
incorporar a la oferta actual de bienes y recursos cuyo costo de
importación, tanto de productos terminados como de materia prima,
estará en el orden de los 130 millones de dólares, de los cuales 36
millones corresponden a alimentos.
Entre las decisiones que se han tomado para asegurar materia
prima y materiales, el Director de Comercio mencionó, como una
solución inmediata, el levantamiento de los inventarios existentes
en almacenes para movilizarlos hacia la red de tiendas, con lo cual,
además, se podrán disminuir los niveles de importación. En tal
sentido se priorizarán artículos de ferreterías pues "la mayor
proporción de los trabajadores por cuenta propia responde a
actividades que requieren medios de uso universal como herramientas
de mano, útiles de corte, papel de lija, pun-tillas¼
"
El propósito es rescatar el rol de la ferretería. Para ello se
reordena el expendio de artículos de este tipo, "a partir de la
especialización de unidades y áreas de venta, así como de la
comercialización en todas las líneas (económica, media y alta), que
supone una variedad en la calidad y los precios". En las tiendas
deberá estar a disposición del cliente, por ejemplo, el mejor
martillo, por tanto el más caro; también las puntillas de menor
calidad, entonces las más baratas. Que cada cual pueda elegir qué
comprar.
Dentro de los nuevos surtidos que fortalecerán las ofertas en las
tiendas, se incluye además un grupo de equipos relacionados con la
elaboración y venta de alimentos, como por ejemplo, freezers,
cafeteras, batidoras, jugueras (todas ellas de mayor capacidad que
las que se venden actualmente en la red minorista).
Sobre las producciones de la industria nacional y las
importaciones, Ramos comentó la disposición de incorporar diversos
formatos para la venta de productos. De esa manera, si el titular de
una paladar quisiera aceite no tendría que comprar los envases de un
litro que se venden para el consumo de los hogares. Podría adquirir
el producto en recipientes de mayor capacidad a un precio
relativamente menor. Así sucederá también, por solo citar algunos
productos, con refrescos instantá-neos, paquetes de espaguetis,
mayonesa, detergente líquido, champú, aromatizante¼
Informó, además, que se proyecta un aumento de la venta de arroz
en 13 000 toneladas por la vía del mercado agropecuario. De igual
forma se prevé ampliar la venta de huevos por el mercado paralelo
hasta llegar a 200 millones de unidades al año; vender harina de
maíz y harina integral de trigo. Y se propiciará explotar al máximo
las capacidades productivas de la Cadena del Pan.
En el caso de los productos de aseo y limpieza igualmente se
calculan incrementos, comentó el directivo.
Resulta oportuno señalar que estos suministros no aparecerán por
arte de magia. El fortalecimiento de la oferta se sustenta en la
reorientación de las importaciones, en los necesarios incrementos
productivos y en ajustes realizados con anterioridad en el consumo
de los organismos. Esos recursos contribuirán a mejorar la oferta en
el comercio minorista al alcance de toda la población.
Las actividades agrícolas se asegurarán, dijo el directivo, a
través del programa de insumos agropecuarios en una nomenclatura de
21 productos. Si ahora su venta alcanza 60 millones de pesos, se
presume llegará a 233 millones. Igual debe suceder con las
actividades relacionadas con la construcción, donde se esperan
incrementos en la venta de materiales que podrán contribuir al auge
de oficios como la albañilería.
Es válido reiterar que algunas actividades del trabajo por cuenta
propia mantienen limitado, por ahora, el otorgamiento de nuevas
autorizaciones, precisamente porque no existe un mercado lícito para
adquirir la materia prima, aunque se estudian alternativas que
viabilicen su ejercicio. Entre ellas están: chapistero;
elaborador-vendedor de artículos de granito y mármol; fundidor;
herrero; oxicortador; productor vendedor de artículos de aluminio...
En fin, se trata de garantizar que los aseguramientos no sean un
obstáculo para el trabajo por cuenta propia, el cual constituye una
alternativa de empleo para quienes resulten disponibles o para
quienes, sencillamente, decidan sumarse a él.
Pensar que el Estado flexibiliza el trabajo por cuenta propia sin
fomentar el mercado donde debe nutrirse sería irresponsable, más
cuando la coherencia ha sido uno de los principios básicos de la
actualización del modelo económico cubano.
Pero no podemos dormirnos en los laureles; ni suponer que los
recursos aparecerán de un día para otro. El nuevo escenario
económico obliga a incrementar los niveles productivos; a dirigir
los esfuerzos hacia lo que más urge; a organizar los recursos del
país; a velar por el mejor destino de ellos. El trabajo por cuenta
propia no puede ir en detrimento de la oferta a la población, sino
todo lo contrario. Y eso, como cada una de las regulaciones
renovadas, lo está previendo también el país.