MATANZAS.— De extraordinario fue calificado aquí el papel
desempeñado en la defensa de la naciente Revolución por la Escuela
Nacional de Responsables de Milicias, fundada por Fidel el 17 de
agosto de 1960.
Durante el acto político-cultural para conmemorar el aniversario
50 de la graduación del primer curso, se reconoció el aporte de los
egresados en la organización, preparación y conducción al combate de
las unidades de las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR).
En la ceremonia se leyó un mensaje enviado por José Ramón
Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros y entonces
director de la Escuela, en el que exalta el esfuerzo y valentía de
aquellos jóvenes campesinos, obreros y estudiantes, y su importante
contribución en la organización de la estructura de los órganos
territoriales de la defensa, en la confección de los reglamentos de
combate, de administración militar e instrucción de las FAR y en la
creación y desarrollo de los centros de enseñanza militar y del
sistema de formación y superación de oficiales.
En abril de 1961, cuando el ataque mercenario por Playa Girón,
los más de 800 alumnos del segundo curso formaron un batallón y
marcharon al escenario de combate dispuestos a la lucha frontal y a
cobrar el precio más alto a los agresores. Impidieron con su
heroísmo que los invasores consolidaran sus posiciones y facilitaron
la marcha del resto de las fuerzas revolucionarias que acudirían al
combate.
En aquella histórica gesta ofrendaron su vida 21 alumnos. No
pudieron graduarse como responsables de milicias pero se graduaron
de héroes eternos de la Patria, significaría Fidel el 26 de
septiembre de 1961 en una visita al centro.
En presencia de una representación de alumnos de aquellos dos
cursos se develó una tarja que certifica la existencia de la Escuela
de Responsables de Milicias, justo en el obelisco que perpetúa la
memoria de los caídos en Girón.
En las palabras centrales del acto, el general de brigada Jesús
Raciel Falcón destacó el simbolismo de aquellos jóvenes, quienes
pese al rigor y la disciplina del sistema militar, muy ajenos a
ellos, decidieron entrenarse y aprender el manejo de las armas para
ocupar un puesto cardinal en la defensa de la Patria y en la
preparación de otros milicianos.