Lo que bien comienza...

PEDRO DE LA HOZ
pedro.hg@granma.cip.cu

Nuevamente la sociedad cubana protagonizará un hecho sin precedentes en el mundo contemporáneo, pues resulta difícil, si no improbable, hallar otra experiencia en que a nivel de base, en centros de producción, de servicios, escuelas e instituciones académicas, entre los que ocupan puestos en la defensa de la Patria y en el orden interior, en granjas y comunidades rurales, en todos los estamentos de la sociedad civil, se desarrolle un proceso de análisis y debate para definir cómo debe ser el modelo de gestión que garantice el alcance progresivo de las aspiraciones de todos y cada uno de los ciudadanos.

De eso trata la discusión de los Lineamientos de la Política Económica y Social que aprobará el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, la segunda quincena de abril próximo.

No hay la menor traza de voluntarismo ni de improvisación en cada uno de los 291 lineamientos. Su formulación fue obra de la meditación, el conocimiento, y la confrontación de criterios por parte de dirigentes políticos y del Estado, expertos y científicos de las más diversas disciplinas, convocados por la máxima dirección del Partido a partir, como expresa la introducción del documento, de "una valoración del estado de la economía y los problemas a resolver, teniendo en cuenta los principales acontecimientos y circunstancias de orden externo e interno presentes desde el último Congreso". De modo que nada es fruto del apresuramiento ni de los apremios coyunturales que, como se sabe, no son pocos.

Pero lo más importante, de cara al debate público, radica en asumir los lineamientos, en su formulación actual, no como teoremas abroquelados e inconmovibles, sino como propuestas abiertas a la discusión, a la calibración de sus conceptos, a la argumentación y su enriquecimiento. De nada valdría una recepción formal de sus contenidos ni una exposición ritual de sus fundamentos. Debemos asumirlos desde la óptica de la corresponsabilidad, en tanto todos y cada uno de nosotros, militantes y no militantes, seremos los encargados de darles real sentido, luego de su definitiva aprobación, en los plazos venideros.

Justamente ese espíritu prevaleció a lo largo de los seminarios preparatorios que en días pasados tuvieron lugar en la Escuela Nacional de Cuadros del Partido Ñico López. Hubo más de un centenar de preguntas, se manifestaron inquietudes, se solicitaron aclaraciones y en más de un aspecto afloraron planteamientos susceptibles de ser tomados en cuenta.

Por otra parte, deben quedar claros el carácter y el alcance de los lineamientos. Nadie espere soluciones cortoplacistas ni golpes de efecto. Pero ninguno de sus planteos es utópico. Articulan necesidades, potencialidades y posibilidades, visiones estratégicas que nos permitirán encarar los tremendos y complejos desafíos que se le presentan a una vocación auténtica y radicalmente revolucionaria.

Al resumir el pasado jueves 18 de noviembre el segundo seminario preparatorio, el compañero José Ramón Machado Ventura llamó a promover ese mensaje como basamento para el debate de los lineamientos, lo cual implica una fecunda dialéctica entre libertad y responsabilidad en el análisis, confianza y compromiso.

Estamos en el comienzo de un nuevo punto de partida. Sin lugar a dudas, un buen comienzo. Y, en este caso, lo que bien comienza, debe terminar mucho mejor.  

 

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