Nuevamente
la sociedad cubana protagonizará un hecho sin precedentes en el
mundo contemporáneo, pues resulta difícil, si no improbable, hallar
otra experiencia en que a nivel de base, en centros de producción,
de servicios, escuelas e instituciones académicas, entre los que
ocupan puestos en la defensa de la Patria y en el orden interior, en
granjas y comunidades rurales, en todos los estamentos de la
sociedad civil, se desarrolle un proceso de análisis y debate para
definir cómo debe ser el modelo de gestión que garantice el alcance
progresivo de las aspiraciones de todos y cada uno de los
ciudadanos.
De eso trata la discusión de los Lineamientos de la Política
Económica y Social que aprobará el VI Congreso del Partido Comunista
de Cuba, la segunda quincena de abril próximo.
No hay la menor traza de voluntarismo ni de improvisación en cada
uno de los 291 lineamientos. Su formulación fue obra de la
meditación, el conocimiento, y la confrontación de criterios por
parte de dirigentes políticos y del Estado, expertos y científicos
de las más diversas disciplinas, convocados por la máxima dirección
del Partido a partir, como expresa la introducción del documento, de
"una valoración del estado de la economía y los problemas a
resolver, teniendo en cuenta los principales acontecimientos y
circunstancias de orden externo e interno presentes desde el último
Congreso". De modo que nada es fruto del apresuramiento ni de los
apremios coyunturales que, como se sabe, no son pocos.
Pero lo más importante, de cara al debate público, radica en
asumir los lineamientos, en su formulación actual, no como teoremas
abroquelados e inconmovibles, sino como propuestas abiertas a la
discusión, a la calibración de sus conceptos, a la argumentación y
su enriquecimiento. De nada valdría una recepción formal de sus
contenidos ni una exposición ritual de sus fundamentos. Debemos
asumirlos desde la óptica de la corresponsabilidad, en tanto todos y
cada uno de nosotros, militantes y no militantes, seremos los
encargados de darles real sentido, luego de su definitiva
aprobación, en los plazos venideros.
Justamente ese espíritu prevaleció a lo largo de los seminarios
preparatorios que en días pasados tuvieron lugar en la Escuela
Nacional de Cuadros del Partido Ñico López. Hubo más de un centenar
de preguntas, se manifestaron inquietudes, se solicitaron
aclaraciones y en más de un aspecto afloraron planteamientos
susceptibles de ser tomados en cuenta.
Por otra parte, deben quedar claros el carácter y el alcance de
los lineamientos. Nadie espere soluciones cortoplacistas ni golpes
de efecto. Pero ninguno de sus planteos es utópico. Articulan
necesidades, potencialidades y posibilidades, visiones estratégicas
que nos permitirán encarar los tremendos y complejos desafíos que se
le presentan a una vocación auténtica y radicalmente revolucionaria.
Al resumir el pasado jueves 18 de noviembre el segundo seminario
preparatorio, el compañero José Ramón Machado Ventura llamó a
promover ese mensaje como basamento para el debate de los
lineamientos, lo cual implica una fecunda dialéctica entre libertad
y responsabilidad en el análisis, confianza y compromiso.
Estamos en el comienzo de un nuevo punto de partida. Sin lugar a
dudas, un buen comienzo. Y, en este caso, lo que bien comienza, debe
terminar mucho mejor.