A días de arrancar la zafra

Ajetreo en el Guiteras

Pastor Batista Valdés

En el coloso azucarero Antonio Guiteras, de las Tunas, saben que el tiempo no perdonará mañana lo que se deje de hacer hoy, a días de iniciar la actual zafra.

"No podemos permitir que se repitan los graves problemas de la última zafra, recuerdo que el primer molino y la tolva nos dieron tremenda lucha: los arreglábamos, volvían a tener dificultades y así sucesivamente... Ahora veo una situación diferente: buenos estados de ánimo y voluntad de hacer bien las cosas. No montamos ni una sola pieza si hay duda o si no estamos seguros de que garantizará la eficiencia que necesita el central", afirma enfático el montador de tándem, Miguel Rodríguez Leyva.

Foto del autorDesde septiembre se trabaja intensamente con vistas a la venidera contienda.

Alfredo Mas y Armando Ortiz, paileros; Silvio Luis allá en el taller de maquinarias, Julián Borjas en el grupo técnico de ingeniería... todos los trabajadores recuerdan el amargo sabor que dejó el cierre de la pasada contienda cuando parecía que se iba a producir más azúcar, pero no se cumplió el plan por ineficiencias.

En opinión del ingeniero Raciel Méndez Guerra, director general de la empresa azucarera Antonio Guiteras, "las mayores dificultades estuvieron en la industria, razón por la cual hoy se concentran allí los principales esfuerzos".

Foto del autor“No podemos permitir que se repitan los problemas de la zafra anterior” (Mecánico montador de tándem Miguel Rodríguez)

Duro fue el golpe en el basculador y los molinos —precisa Ilán Delgado Vázquez, director de la Unidad Empresarial de Base fábrica de azúcar— como consecuencia de la desalineación ocurrida en la primera unidad de molida, lo que dio lugar a reiteradas roturas e interrupciones y a que apenas se pudiera aprovechar la capacidad potencial a poco más del 50%.

Para evitar que se repita esa historia —añade— "en el tándem se ha hecho una reparación sin precedente en más de 40 años, al bajar al mismo tiempo todos los soportes (o vírgenes) de los molinos, sobre la base de un tremendo esfuerzo a cargo de los mismos trabajadores de esa área y personal de ingeniería y proyectos azucareros".

Para contrarrestar el estrago causado por la insuficiente presión hidráulica en la primera unidad de molida, hoy están en fase de conclusión las labores en el sistema motriz de ese molino y se incrementa la actividad para ubicar adecuadamente la tolva de alimentación forzada, cuyo desplazamiento afectó también la eficiencia un año atrás.

Foto del autorEn el Guiteras prevalece la disposición de hacer la zafra que hoy necesita Cuba.

En el ajetreo que por estos días signa a la industria se inscribe, además, el montaje de una nueva caldera, de 60 toneladas, y el cambio de calentadores de aire y de tiro inducido en otras dos, para superar las insuficiencias que entonces presentó la generación de vapor en aire.

HILAR FINO DE VERDAD

El central Guiteras tendrá que "hilar fino de verdad", como suele decirse en buen cubano, pues a partir de la arrancada de la zafra los ojos de Cuba entera estarán atentos al ritmo que mantenga esta fábrica a lo largo de unos 105 días, y no por capricho.

Por vez primera el ingenio molerá con un solo tándem. Ello significa que ante determinada eventualidad no habrá otro apto para entrar en acción y continuar la molida. Por eso es vital asegurar bien, desde ahora, cada detalle.

De acuerdo con lo previsto, la industria se propone un rendimiento planificado de 10 (superior al real de la pasada etapa), con una norma potencial del 75% en ese tándem. Según la dirección de la empresa, la caña no constituye motivo de preocupación hoy, incluso una parte de las plantaciones deben tributar materia prima hacia el central Majibacoa y hasta se supone que las últimas lluvias hayan favorecido a la gramínea, cuyos rendimientos se estiman en 31 toneladas por hectárea, muy por debajo todavía de lo que demanda el país.

Pero aun así, el central Guiteras puede coronar la contienda con el volumen de azúcar que se ha propuesto entregar a la economía nacional. Bastante falta hace.

En función de ese reto se trabaja, y duro, desde septiembre.

Mas, como todo proceso productivo, solo los resultados finales confirmarán si es acertado y efectivo el empeño que hoy reverbera dentro del central.

Corresponde, pues, la última palabra a los trabajadores de la industria y a quienes forman esa retaguardia imprescindible llamada a no fallar desde los cañaverales, camiones, vagones, locomotoras, vías férreas y talleres, para que el central haga lo que Cuba espera de él en la coyuntura actual.

 

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