Morales expuso los contundentes argumentos al inaugurar la IX
Conferencia de los Ministros de Defensa de las Américas, entre
quienes se encontraba el norteamericano Robert Gates, y recordó que
en el 2008 su gobierno fue víctima de esos planes, organizados por
el representante de Washington, Philip Goldberg, a quien expulsó del
país.
El dignatario boliviano afirmó que la Agencia Antidrogas de
Estados Unidos (DEA), respaldó a los grupos conspiradores, por lo
que cesaron sus operaciones en el país andino.
El mandatario rememoró que hasta la fecha fueron registradas esas
asonadas en Venezuela (2002), Bolivia (2008), Honduras (2009) y
recientemente en Ecuador. Solo en Tegucigalpa, aclaró, tuvieron
éxito, cuando el imperio norteamericano impuso un gobierno ilegal y
antipopular.
Un desafío de esta IX Conferencia, remarcó, es que terminen los
golpes de Estado en América Latina y el mundo. Esas maniobras,
añadió, ahora están dirigidas a desestabilizar a gobiernos
revolucionarios.
Morales condenó que, en 1962, la Organización de Estados
Americanos (OEA) expulsara a Cuba por el carácter socialista de su
Revolución, una medida que hoy llaman a adoptar los nuevos enemigos
de procesos similares en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.
A su juicio, la actual doctrina del imperialismo es contra la
Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), un
mecanismo de integración que propicia la complementariedad y la
solidaridad, lejos de la competitividad.