Definida
por su fundador como "una fiesta del pensamiento y la inteligencia",
el 32 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, a celebrarse en La
Habana del 2 al 12 de diciembre próximo, tendrá lugar en un contexto
singularmente alentador, en el que la sociedad de la isla se halla
abocada a un proceso "revolucionador de su Revolución", según valoró
Alfredo Guevara al presentar ayer a la prensa el programa del
evento.
"Este proceso es posible —puntualizó Guevara— porque contamos con
el poder, conquistado hace medio siglo cuando la Revolución derrocó
a la oligarquía proimperialista, y sin que nadie nos empuje en otra
dirección que la que nos hemos propuesto. Es una experiencia que
debe servir de ejemplo".
El reconocido intelectual llamó la atención sobre la pasión con
que el público cubano sigue los Festivales, pero puntualizó como
estos desbordan el marco de las proyecciones. Y es que el cine,
precisó, no se puede entender al margen de la cultura.
En cuanto al impacto de las nuevas tecnologías en la realización
audiovisual, expresó que por un lado garantizan la libertad creativa
—lejos están los tiempos, reveló con nostalgia, de los grandes
estudios y las rastras-camerinos de sus tiempos como asistente de
Luis Buñuel en México—, pero también por otro han reciclado la
estupidez. Pero confió en que los jóvenes utilicen esas
posibilidades para conquistar el mundo de la libertad.
La nueva edición del Festival marcará un hito por la concurrencia
récord de 515 producciones, de ellas 163 en los diversos apartados
en concurso.
Abel,
ópera prima del mexicano Diego Luna.
En la carrera de los más codiciados Corales, para los
largometrajes de ficción, entrarán en liza 21 obras creadas en el
último año, algunas precedidas por una aureola de éxito como las
argentina Carancho, de Pablo Trapero y La mirada invisible,
de Diego Lehman; la chilena La vida de los peces, de Matías
Bize; la mexicana Chicogrande, del veterano Felipe Cazals; y
la cubana Martí, el ojo del canario, de Fernando Pérez.
También se espera una fuerte pugna por sobresalir entre las
óperas prima de los largos de ficción, en esta oportunidad 25
materiales, dos de ellos realizados por celebrados actores que
decidieron ponerse detrás de las cámaras: los cubanos Vladimir Cruz
y Jorge Perugorría (Afinidades) y el mexicano Diego Luna (Abel),
y otro por un director venezolano Marcel Rasquin, que acaba de
recibir el Colón de Oro de Huelva por Hermanos.