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Soldados del EJT al rescate del ferrocarril
Ventura de Jesús
Es bueno comprobar que algunos
jóvenes del Ejército Juvenil del Trabajo (EJT) que laboran en el
rescate del ferrocarril están dispuestos a echar su vida entre los
hierros una vez que concluya su misión en el Servicio Militar.
Adrián
Espinosa, uno de los más activos de la tropa en el circuito sur.
Es un oficio que requiere de mucho esfuerzo, pero me gusta y
pienso seguir, admitió Roberto Luis Morales Reyes, de 20 años de
edad y residente en el municipio de Unión de Reyes. En su caso
particular muestra apego por la plaza de motorista de vía y aspira a
poder superarse.
Roberto es uno de los casi 200 efectivos del EJT emplazados en
cuatro puntos de la geografía matancera (Unión de Reyes, Colón,
Jovellanos y Matanzas) para mejorar el estado de una vía que estuvo
sin la debida atención durante varios años, como consecuencia de lo
cual la vía perdió funcionalidad y se suceden a menudo percances con
los consiguientes daños.
Un indicio de que esta fuerza ha ofrecido en breve tiempo mayor
seguridad y resistencia al paso de los trenes, es que de 23
precauciones existentes en la vía en el mes de agosto ya solo quedan
cinco, según reconoció Ángel García Guerra, director provincial de
Ferrocarriles.
SISTEMATICIDAD ES VITAL EN LA LÍNEA FÉRREA
De junio a acá no pasa un día sin que se registren acciones en el
rescate de la línea del ferrocarril central y otros ramales, como
parte de un programa de reparación que se lleva a efecto en las vías
férreas del país. El mayor Roberto Hernández Gil, al frente del
batallón del EJT, reconoce que los jóvenes se desempeñan con notable
disciplina y sin ausentismo.
El
auxilio de dos chapeadoras alivia el trabajo de las fuerzas del EJT
y de los obreros del sector.
Aseguró que disponen de campamentos con las condiciones
adecuadas, así como de los medios técnicos y herramientas para esa
tarea.
"La situación era muy adversa. Carencia de mantenimiento y en
general falta de trabajo sistemático. Hasta la fecha hemos renovado
traviesas en un tramo superior a los 150 km y realizado otras
tareas, entre ellas, alineación de la vía, cambio de platinas,
fijación de carriles y tornillos y vertimiento de piedra en tramos
considerables.
"El volumen de trabajo es considerable. El ramal de Dubrocq, por
donde trasladan los productos que entran y salen del puerto en un
trayecto de unos cinco kilómetros, fue objeto de una restauración
significativa. Una buena parte requiere de mantenimiento, pero hay
lugares, como el ramal de Sabanilla, con tramos en total abandono,
sin balastros y donde la hierba y el marabú apenas dejan transitar.
EL SUR TAMBIÉN EXISTE
Un número considerable de la fuerza está ahora a tiempo completo
en la renovación de unos 60 km del circuito sur comprendidos en
territorio matancero, el cual debe asumir el traslado de pasajeros y
de carga cuando próximamente se someta a una restauración total un
trayecto de la línea del ferrocarril central entre Los Arabos y el
poblado de Cascajal, según explica el mayor Hernández Gil.
Desde
diferentes territorios, cada día se suman más jóvenes al empeño de
recuperar las vías férreas.
Para llevar a cabo dichos trabajos en esta región, reciben el
apoyo de dos chapeadoras de vía, conducidas por Pedro Luis Cárdenas
y Tomás Oropesa, ambos residentes en la provincia de Villa Clara.
Cada máquina tiene capacidad para limpiar unos cinco kilómetros
diarios, pero a veces es preciso realizar hasta dos pases; hay mucha
vegetación a ambos lados de la línea, comentó Oropesa.
El destacamento del EJT radicado en Unión de Reyes, de conjunto
con una brigada de obreros del sector, labora por estos días en un
tramo cercano al poblado de Pedro Betancourt, donde hace muy poco
tiempo ocurrió un descarrilamiento.
Yusdel Montes de Oca, segundo jefe del pelotón del EJT, habla
encomiásticamente de la aptitud de los 18 soldados que ahora chapean
la cama y laterales de la vía, fijan carriles y tornillos en esta
zona. "Trabajamos hasta que concluyamos la norma, que aquí no
resulta fácil pues hay mucha hierba y en algunos tramos los
basureros tapan la vía. Existen lugares donde hace años que no se
aprieta un tornillo".
Adrián Espinosa, uno de los más activos de la tropa, aprecia que
en algunos trayectos hay traviesas de diferentes tipos, tornillos
flojos, falta de balastro o en el mejor de los casos están
contaminados. El problema ni siquiera se resuelve fijando las
tuercas, si antes no se engrasan y ponen las juntas que refuerzan y
aseguran la calidad del trabajo, explica.
MANTENER LA TRADICIÓN
Entendidos en asuntos del ferrocarril opinan que luego de tanto
abandono es preciso empezar de cero. En este sector la falta de
sistematicidad se paga caro, el tornillo que usted aprieta hoy debe
volver a ajustarlo al poco tiempo, dice José Rodríguez Pomares, a
quien todos conocen como El Látigo, por sus hazañas como boxeador en
los años cincuenta.
Fue Vanguardia Nacional durante una década y nadie se atrevía a
disputarle el puesto de honor como operario de vía en el circuito
sur. Aunque ya ronda los 80 años de edad no hay manera de sentarlo a
descansar.
"En otra época ser liniero era un puesto venerable. Pese a la
disciplina y al rigor, recuerdo que mucha gente en el pueblo estaba
interesada en pertenecer a nuestra brigada. Eso hay que rescatarlo
también". |