La comandancia de Macustodia

Teniente coronel Rodolfo Antonio Hernández Formoso y Mayor Tania Mayelín Sierra Darboys

 Un homenaje al comandante Guillermo y los combatientes del III Frente

Macustodia es una fértil comarca de suelos negros, en la que se cultiva, desde hace siglos, café, cacao, frutales y viandas. También se cría ganado mayor y menor.

Está ubicada en la precordillera de la Sierra Maestra; a unos 15 kilómetros de la Carretera Central. Los núcleos poblacionales, de mayor importancia, que tiene próximos son Contramaestre y Palma Soriano. Entre sus límites territoriales principales se encuentran: al Norte, Ceiba de Beatón; al Noreste, La Caridad (más en la profundidad, San Ramón de Guaninao); al Sur, Cambute; al Suroeste, Limoncito y al Oeste, Coco Solo. Las leyendas contadas sobre ocurrencias n0octurnas en estos parajes, fundamentalmente por personas de la tercera edad, son sobrecogedoras: se cuentan historias de cadenas que son arrastradas – sin saberse por quién -; de encuentros con aparecidos; de luces que salen en caminos y callejones y… hasta de almas en pena que te acompañan durante el viaje y se te montan en el caballo…

Allí, durante la Guerra de Liberación Nacional, estuvo ubicada la Comandancia de Guillermo García Frías; a partir de septiembre de 1958; en la finca de Ramón (Mongo) González Prado.

El comandante Guillermo es uno de los tres Comandantes de la Revolución, de nuestro país y que ostenta tal condición por su excepcional trayectoria revolucionaria. Nació en el seno de una humilde familia campesina, en el barrio de El Plátano, Pilón, en la actual provincia de Granma, el 10 de febrero de 1928. sus padres fueron Adrián y Elba. Tiene el gran mérito de haberse unido a Fidel, inmediatamente después del desembarco del 2 de diciembre de 1956. su colaboración fue decisiva en el reagrupamiento de la tropa dispersa, luego del combate de Alegría de Pío. A fines de febrero de 1958 es nombrado segundo jefe de la columna # 3 “Santiago de Cuba”, que operaría en el territorio del III Frente “Mario Muñoz Monroy”, fundado en los primeros días de marzo del propio año.

Al fracasar la Huelga del 9 de Abril, el alto mando castrense del régimen tiránico de Fulgencio Batista había declarado el inicio de la Ofensiva de Verano, para dar el “tiro de gracia” al movimiento guerrillero de la Sierra Maestra. Fidel ordenó a las fuerzas bajo el mando de Almeida que organizada y rápidamente se dirigieran a las inmediaciones de la Comandancia General, como parte de la necesaria reagrupación de tropas para resistir tan colosal embate.

Guillermo se destacaría sobremanera en acciones combativas de gran envergadura como la batalla de El Jigüe, la primera y segunda batalla de Santo Domingo y en la de Las Mercedes. Ya lo había hecho, en el primer año de la guerra, en La Plata, Arroyo del Infierno, Palma Mocha, Uvero, Estrada Palma y Pino del Agua. El 22 de julio de 1958, luego de finalizada la batalla de El Jigüe, es ascendido por Fidel, junto a Eduardo (Lalo) Sardiñas, al grado de comandante.

Inmediatamente después del 5 de agosto, día en que concluyó la Ofensiva de Verano, la tropa del comandante Guillermo se dedicó a descansar, recibir atención médica y se aprestó para retomar al territorio próximo a la ciudad de Santiago de Cuba, hacia el oeste y el noroeste. El 18 de agosto la columna queda constituida.

Estaba integrada, en sus inicios, por 88 combatientes. Ya, en el mes de septiembre eran 148.

El 29 de agosto llega Guillermo, con otros compañeros, a la comandancia de Almeida, en La Lata. Allí recibe misiones y – el 1ro de septiembre – arriba a la región de Macustodia, próxima a la cual ya operaban o se incorporarían después a esta, algunos grupos de escopeteros, bajo las órdenes de hombres como: Julio Atón Constancio Palau, Octavio Lujo, Fernando Bolufer (El Habanero), Norberto Pichardo, Raúl Manchón, Janer Luna (Robin Hood), Mariano Otero y Pedro Sierra (Galleta).

De igual modo se incorporarían a la tropa de Guillermo otros rebeldes entre los que sobresalen los nombres de William Villarreal, Francisco Rodríguez Rey (Santiaguero), Alcides García Arias, Bebo Prat, Juan Jane Luna Beatón, Juan Aguilar Rodríguez, Reinaldo Carbonel (Macufendo), Joaquín Santos Santos, Wilfredo Saborit Rodríguez, Orestes Ramajo Ballester, Jorge Luis Viera Estrada y Yillo Borrero.

A la llegada de la tropa de Guillermo, en Macustodia vivían, además de la familia de los González, la de los Zurita, los Perera, los Ge, los Hernández, los Braza, los Torres… En su inmensa mayoría cooperaron con los rebeldes. Entre los colaboradores se destacan los nombres de María Antonia Pujol Bravo, Irma Puentes Macías, Rogelio Zurita, Fernando Cámbara, Pablo Charón Querao (Puchero), Enrique Dilú, Luis Rodríguez (El Dentista) y Jesús Álvarez (El Galleguito).

Quien analice la topografía de este lugar, de elevaciones de relativamente poca altura, laderas suaves, flanqueadas por valles profundos y por ríos intermitentes y permanentes, como el de Cambute y La Batalla (Guaninao), sin pasos obligados como los de las faldas del Turquino y de las elevaciones próximas a éste, además de la existencia de una exuberante vegetación, quizás pensaría que pudo haber sido fácil para las fuerzas del Ejército de Cuba (batistiano), operar en este teatro. Sin embargo, entre los días 1ro y 15 de septiembre de 1958, el comandante Guillermo se dio a la tarea de hacer el reconocimiento del terreno, contactar con los posibles colaboradores, organizar las fuentes de suministros, la incorporación de grupos de combatientes y – muy importante- de ubicar los distintos pelotones y las postas en las principales vías de acceso a la zona de operaciones. Creándose una red de información y un dispositivo defensivo, que convirtió en inexpugnable este territorio.

Solo fue incursionado por la aviación, la que bombardeó con saña y odio, lugares como San Ramón de Guaninao.

Varias serían las acciones armadas llevadas a cabo por los combatientes de esta columna, en el último cuatrimestre de la Guerra de Liberación Nacional, con el fin de obstaculizar el tránsito por la Carretera Central, de obtener avituallamientos, de tomar poblados y ciudades y de dar el asalto final sobre Santiago de Cuba. Lugares como el Cruce de Gladys, Las Cruces, Aguacate, Irijoa, Arroyo Blanco, Palma Soriano, Caney del Sitio, Dos Palmas, San Ramón de Guaninao y el Paraná, entre otros, serían testigos del quehacer de los combatientes bajo el mando de esta comandancia.

En este último paraje, el 27 de septiembre de 1958, se produjo el que se puede considerar como el más importante combate protagonizado por los guerrilleros de esta zona del III Frente. En él, el enemigo sufrió unas 25 bajas, entre ellas la del teniente coronel Nelson Carrasco Artiles, jefe del batallón 10, herido de gravedad y hecho prisionero, convirtiéndose en el militar de más alta graduación capturado por el Ejército Rebelde, durante la guerra.

En relación con este suceso, en carta al comandante Juan Almeida, el Comandante en Jefe le expresa, el 8 de octubre de 1958: “Te felicito por el golpe formidable del teniente coronel. Recibí las estrellitas y el carné (sic). Cuando esté bien mándamelo para acá”. (1)

La tropa de Guillermo sufrió, durante la etapa en que estuvo operando, basificada en Macustodia, la pérdida de valiosos compañeros. Entre ellas la de los combatientes: capitán Roberto Ramírez Delgado, durante el combate de Dos Palmas, el 21 de septiembre de 1958; el teniente Eugenio González Montada, en el combate de Ruedas de Carretas, próximo a Arroyo Blanco, el 3 de diciembre del propio año y el 8 de noviembre, Julio Casamayor, el que había tomado parte en las acciones del 30 de Noviembre de 1956, en Santiago de Cuba. Su nombre lo llevaría, después del triunfo de la Revolución, la base campesina de Macustodia.

De las filas de la tropa del comandante Guillermo, saldrían varios cuadros que, con el curso del tiempo, ocuparían altos cargos en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en el gobierno y en la historia de Cuba y del mundo. Tales son los casos de: Ulises Rosales del Toro, Gustavo Chuí Beltrán, Jorge García Cartaza, Roberto Viera Estrada, Lorenzo García Frías, Harold Ferrer Martínez y Arnoldo Ferrer Martínez. Todos alcanzaron grados de general en las FAR (el primero de división y los demás de brigada). O de Juan Vitalio Acuña Núñez, Vilo, el Joaquín de la Guerrilla del Che en Bolivia y Miguel Espinosa, mártir del avión derribado frente a las costas de Barbados, el 6 de octubre de 1976.

De su misión y de la del III Frente “Mario Muñoz Monroy”, en testimonio ofrecido en el libro “III Frente: a las puertas de Santiago de Cuba”, dice el comandante Guillermo: “el propio desarrollo de las acciones guerrilleras demandaba extender la guerra y ampliar la zona de operaciones del Ejército Rebelde hacia otros territorios de la provincia de Oriente”. (2)

A esto podémosle agregar que, los combatientes bajo el mando de esta comandancia, convirtieron la nueva zona de operaciones del Ejército Rebelde, en un bastión infranqueable para las tropas batistianas; les hicieron inseguro y muy peligroso el tránsito en el tramo entre Palma Soriano y Contramaestre; en poco tiempo desarrollaron un elevado número de acciones combativas, algunas de ellas de consideración y; que fue decisivo su papel en el anillo que se tendió en los finales de la guerra (que incluyó la toma de Maffo, Baire y Jiguaní) por la rendición de las fuerzas enemigas acantonadas en la capital oriental, en cooperación con otras fuerzas del III Frente y con las del Primero y Segundo Frente, comandadas por Fidel y Raúl.

(1) Castro Ruz, Fidel. Carta al comandante Juan Almeida. Documentos del Comandante en Jefe. Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado. En García Frías, Guillermo: El último combate. Pág. 173-177 (principal fuente consultada para la elaboración de este artículo). Además, uno de los autores de este trabajo, nació, vivió y estudió a escasos metros de la Comandancia de Macustodia.

(2) Álvarez Batista, G.. III Frente: a las puertas de Santiago de Cuba. Editorial Letras Cubanas. La Habana. 1983. Pág. 41.

Nota: Los autores son profesores de Ciencia Sociales en la Escuela Interarmas de las FAR “General Antonio Maceo” Orden “Antonio Maceo”.

 

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