El incremento en Cuba de la producción de pan congelado, prevé
satisfacer en 2011 la demanda de este renglón destinado al sector
turístico, y cuya importación supera los dos mil dólares por
tonelada.
Zaily Pérez Hernández, directora de mercado de la Unión Molinera,
refirió a la AIN la existencia de negociaciones con entidades de la
red hotelera y extrahotelera de la Isla, con vistas a satisfacer, el
próximo año, las necesidades de consumo de este producto.
Pérez Hernández señaló que para ese período se requieren unas mil
32 toneladas, lo cual significaría un ahorro de más de dos millones
de dólares al país.
La especialista agregó que esta demanda puede incrementarse, si
continúa la tendencia a nivel internacional de reducir la producción
panadera interna en la hotelería.
Al comentar sobre las bondades del producto, expresó que este
cuenta con un año de durabilidad, mientras se conserve en neveras a
menos de 40 grados Celsius, y luego se almacene a una temperatura de
menos 20 grados.
Explicó que -para su consumo- solo se necesita una pequeña
fermentación y un golpe de horno, lo cual es garantía de pan fresco
para el sector hotelero.
La elaboración en Cuba del pan congelado se inició en el segundo
semestre de 2009, en el municipio de Jovellanos, perteneciente a la
provincia de Matanzas, ubicado a 145 kilómetros al sudeste de la
capital cubana.
Actualmente, la fábrica de este territorio aporta una tonelada y
media de más de 20 variedades de este comestible, que antes se
adquiría en España.