He
llegado a la conclusión de que uno de nuestros problemas
fundamentales es la falta de exigencia sistemática a todos los
niveles. Observen, mediten, miren hacia un lado, miren hacia el otro
y también mírense hacia adentro.
Hay que estar siempre dispuesto a buscarse problemas y a
enfrentar incomprensiones. Dirigir es en primer lugar saber exigir,
desde la base hasta los niveles superiores.
No se puede dirigir y controlar y a la vez ser tolerante;
desempeñar el papel del "buena gente" como suele decirse
popularmente. De ahí los diversos calificativos, por lo regular
denigrantes, que les endilgan a cuantos actúan como realmente debe
hacerse.
Tampoco es posible dirigir sin dominar las disposiciones y
documentos rectores de nuestro trabajo. No estamos acostumbrados a
regirnos por los documentos, y cuando aparece uno, le vemos el
título y allá va a dormir a las gavetas. Hay que regir, se rige el
trabajo por documentos rectores, aprobados en los niveles
correspondientes, preferiblemente discutidos de manera democrática,
con la participación de todos los que deben participar y de los que
deben hacerlo.
Raúl, 27 de diciembre del 2008