Ojos sobre el río

Germán Veloz Placencia

HOLGUíN.— Soberano entre montañas y una porción de llanura, el río Sagua recuerda desgracias cuando trae aguas con color de fango. Una de ellas ocurrió en noviembre de 1993, al inundar durante la noche la parte baja de la ciudad a la que da nombre y arrebatar la vida a nueve personas. Había crecido repentinamente, alimentado por lluvias caídas decenas de kilómetros loma arriba, en los límites geográficos con la provincia de Guantánamo.

Afortunadamente, el fin de las sorpresas de este tipo vino en el año 2002 con la puesta en marcha del Sistema de Prevención Hidrológica, encargado de advertir a tiempo al Consejo de Defensa Municipal de posibles inundaciones, lo que permite a ese órgano adoptar las medidas necesarias para proteger a la población y los recursos económicos.

Foto del autorDavielquis anota los datos que le transmite Jorge; ambos conocen que este es un puesto para personas valientes y responsables.

VIGILIA PROLONGADA

Mientras el huracán Tomás avanzaba por las aguas al sur de la región oriental de Cuba, un equipo de reporteros visitó el Punto de Alerta Temprana de El Sopo, ubicado en la estación hidrométrica de igual nombre, a la vera del río, a más de 20 kilómetros de la ciudad de Sagua.

Suspendido a 18 metros de altura por un cable de acero anclado en ambas márgenes de la corriente, a bordo de un peculiar vehículo biplaza al que los lugareños llaman "canastilla", Jorge Espinosa González comprobaba la velocidad y altura del agua que en ese momento pasaba sin presagios de desdichas.

Una vez en tierra, tras medir en el pluviómetro el reciente aguacero, dijo que estaba allí desde el amanecer. "Hasta el momento (4:30 p.m.) he dado cinco partes al Puesto de Mando con un intervalo de hora y media entre cada uno".

Explicó que la comunicación con la cabecera municipal se realiza a través de una planta de radio alimentada por una batería de acumuladores, que a su vez recibe energía de paneles solares, medios que cuida "como la niña de mis ojos", asegura.

Admitió que la jornada había transcurrido sin los riesgos vividos en ocasiones pasadas.

"En este oficio no puedes tener miedo. Me lo decía mi padre, que estuvo en este puesto durante 30 años, cuando no estaba creado el Sistema de Prevención Hidrológica. Ahora lo repito a mi hijo Davielquis, que comenzó a trabajar aquí hace poco."

RED INTRAMONTANA

La red de puntos de alerta, nacida de un estudio minucioso realizado por especialistas de Recursos Hidráulicos de la provincia, asegura la vigilancia sobre el río Sagua y sus afluentes, argumentó José Enrique López Caballero, responsable de la Oficina de Pronósticos del municipio, quien en el Puesto de Mando acababa de conformar un parte con la información transmitida desde las montañas mediante plantas de radio.

"En el territorio de Holguín se encuentran los puntos de El Sopo, Solís de Castro, El Progreso, La Maltina y Solito de Calabaza, mientras que La Tagua y El Oasis son parte de la provincia de Guantánamo. Aquí la cooperación asegura el éxito de la vigilancia sobre los caprichos de la naturaleza.

"A cada aguacero le siguen mediciones y los resultados son comunicados sistemáticamente. Esos datos los introducimos en la computadora, la cual posee un programa que muestra la cota que alcanzará el río y el tiempo en lograrlo, es decir, permite saber cómo y cuándo llegará la crecida a la ciudad de Sagua."

Según aclaró José Enrique, cuando no existía el Sistema de Prevención Hidrológica la cabecera municipal únicamente tenía comunicación mediante correo con los asentamientos de Naranjo Agrio y Calabaza de Sagua, motivo por el que no era posible anticiparse a los peligros.

"Antes del 2002, apenas se presentaba una situación meteorológica difícil, sin certeza de que nos afectaría se decretaba la evacuación masiva de la población, lo que representaba cuantiosos gastos en transporte, alojamiento, comida y otros recursos", recordó Dagoberto González Claro, presidente del Consejo de Defensa Municipal.

Cuando el paso del huracán Tomás, si bien permanecían listos decenas de albergues y de puntos de elaboración de alimentos, así como los medios de transporte necesarios para proteger a más de 20 000 compatriotas, el conocimiento exacto del escenario recomendó guarnecer en sitios seguros solo a 1 863 personas.

Casi al mismo tiempo, en el Puesto de Mando, José Enrique continuaba recibiendo información desde los puntos ubicados en las montañas ocultas en la oscuridad de la noche, garantía de un control impensable antes de implantarse el Sistema de Prevención Hidrológica.

 

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