Los Lineamientos y la proyección de la economía

Oscar Sánchez Serra
oscar.ss@granma.cip.cu

A partir del análisis popular del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, como asunto medular del VI Congreso a celebrarse en abril próximo, proponemos acercarnos a varios aspectos que, a nuestro juicio, pasan por la esencia del documento que nos convoca.

Primero, es vital precisar que los Lineamientos no son respuestas a los problemas que tenemos, sino la forma, manera o guía para resolverlos, basados en la proyección económica del país hasta el 2015, aprobada los días 7 y 8 de mayo pasado por el Consejo de Ministros.

Es tal la magnitud de esa proyección y de los lineamientos que solo para implementar el proceso de reducción de plantillas infladas y la ampliación y flexibilización del trabajo por cuenta propia, fue necesario modificar 22 normas jurídicas publicadas en la Gaceta Oficial el día 25 de octubre de este año, en sus números 11, 12 y 13, contentivos de las Disposiciones Generales dictadas por los Consejos de Estado, de Ministros y su Comité Ejecutivo, así como las que complementan dichas Disposiciones Generales, por medio de resoluciones emitidas por los ministerios de Trabajo y Seguridad Social, Finanzas y Precios, Transporte, Agricultura; del Banco Central de Cuba y el Instituto Nacional de la Vivienda.

Por tal motivo, el documento que debatiremos cubanas y cubanos, está montado en esa proyección como línea política para ir desarrollándola gradualmente.

En consonancia, la propuesta de esa forma de actuar tiene puntos clave a todo lo largo del texto. Uno de ellos es la planificación, presente desde el primer lineamiento, cuando se afirma que "en la actualización del modelo económico cubano primará la planificación y no el mercado". Y es que al decir de Marino Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Ministros y ministro de Economía, "no hay mejor control que un eficiente cumplimiento del plan de gastos". Y el compañero Raúl ha afirmado enfáticamente que "el plan es sagrado".

La planificación nos la encontramos en todas las páginas a debatir, si no cómo aprobar una inversión sin que ella tenga prevista su recuperación dentro del mismo sector; cómo pensar en desatar las fuerzas productivas e incrementar el salario, sin antes diseñar de dónde, cómo y cuándo sale lo que necesitamos obtener sin mirar hacia fuera, es decir con nuestros propios recursos. O de qué manera elevar la productividad del trabajo en esferas vitales como el transporte, industria, ciencia, agricultura, alimentación, si no se planifica con Educación la formación de fuerza calificada.

Algunos piensan, por ejemplo, que de la noche a la mañana se puede resolver todo lo relacionado con el incremento salarial. menester decir que la proyección de la economía ya mencionada incluye ese aumento gradual hasta el 2015, porque debemos lograr una adecuada relación entre productividad del trabajo y salario medio, hoy en un punto crítico, dado que la primera está por debajo. Es decir, consumimos lo que no hemos creado todavía.

Es por la necesidad de trabajar óptimamente las ocho horas y aumentar la producción de bienes materiales, por lo que se planificó el proceso de disponibilidad y reducción de plantillas infladas, la flexibilización y ampliación del trabajo por cuenta propia y se estudia la futura Ley Tributaria, que perseguirá como objetivo central distribuir más y mejor las riquezas que generamos.

Los lineamientos parten de un desarrollo armónico que permita un equilibrio tanto externo como interno de nuestra economía.

Ilustremos. ¿Qué hacer si el turismo presta un buen servicio, eleva los índices de visitantes, incluyendo los repitentes, y conquista nuevos emisores, si la industria y la agricultura no son capaces de producir para que ese sector no incurra en gastos por importaciones? Sencillo, la falta de productividad de ambos, sus ineficiencias, hacen que la economía traslade deficiencia al turismo. Es un ejemplo que nos lleva a más gastos, o lo que es lo mismo: a engordar el desequilibrio. De ahí que los debates en cada sector deban ajustarse a sus propios problemas y tengan la capacidad de hacerlo con un enfoque integral de la economía desde cada puesto de trabajo.

A la población le preocupa, por ejemplo, el tema precio. Su único regulador es el aumento de bienes y servicios. ¿Qué pasaría si bajaran por decreto? Aumentaríamos la capacidad adquisitiva de los que hoy tienen mucho más dinero; no estimularíamos la productividad, y el pago con arreglo al resultado caería en un precipicio, pues el salario no jugaría un papel determinante en la aspiración personal; en consecuencia, un golpe mortal a todas nuestras aspiraciones. Cuba seguiría siendo el único país en el mundo donde no hace falta trabajar.

Mucho mejor sería, como plantea la proyección económica y recogen los lineamientos, incrementar el salario medio por año, para que sea este, como fruto de la productividad del trabajo de cada individuo, el que satisfaga las necesidades.

Esa es la regla de oro del socialismo: de cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo.

Nada ni nadie, sea quien sea, puede estar por encima de lo establecido, porque de hacerlo estaría flagelando esta política o, lo que es lo mismo, irrespetando los recursos y esfuerzos del pueblo. En este sentido, los cuadros desempeñan el papel más importante y decisivo, pues la institucionalización se alcanza con responsabilidad y exigencia. Al que dirige le toca también hacer más énfasis que nadie en el cumplimiento de lo acordado, él tiene que ser capaz de decidir, a tenor de estos lineamientos, dónde es más importante un recurso, es quien tiene que fundamentar una inversión, además de responsabilizarse con sus resultados, según lo que se previó para aprobarla. Pero al mismo tiempo tiene que explicar, argumentar y esclarecer lo que esta política expresa, lo mismo frente a sus trabajadores que ante los vecinos de la cuadra.

Pero lo más importante de los debates pasa por toda la información posible que podamos dar y explicar bien, escuchar a todos; aplicar ese proverbio de la sabiduría china que dice Si escuchas a las partes, se hará la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.

Hay mucha sabiduría en nuestro pueblo y también mucho compromiso. No olvidemos en ningún momento que desde el 17 de noviembre del 2005, cuando el Comandante en Jefe nos convocó a pensar en nuestras deficiencias como única posibilidad de reversibilidad de nuestra Revolución, hemos mantenido una línea vertical en ese pensamiento; recordemos los más de cuatro millones de cubanos que hicieron más de un millón de planteamientos tras el discurso del General de Ejército, el 26 de julio del 2007, en Camagüey, los cuales, además, están presentes también, tanto en la proyección económica, como en estos lineamientos.

Hoy esa misma dirección da una muestra más de cuánto confía en nosotros, preparémonos entonces para junto a ella, hacer realidad las palabras del principio rector de este documento "el que decide es el pueblo".

 

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