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¿Lloverá café en el llano?
Freddy Pérez Cabrera
Cualquier solución que contribuya al ahorro de los cerca de 47
millones de dólares que el país tendría que destinar para adquirir
el café que necesita nuestra población es bienvenida, siempre y
cuando la propuesta sea racional y sustentable. Por ese camino
aspira a transitar el fomento de las plantaciones cafetaleras en el
llano, alejadas del tradicional esquema que solo concebía sembrar el
grano en la montaña.
Villa Clara resulta la provincia que con mayor fuerza ha abrazado
esta idea, pretendiendo así dejar atrás las paupérrimas cosechas de
los últimos años, que en el 2009 tocaron fondo al producirse solo 50
toneladas, cuando en su mejor momento llegaron a obtenerse 1 185,
según reconoce José Ignacio Corcho Navarro, subdelegado de la
agricultura a cargo de esa labor.
Las
posturas para el fomento del café en el llano están garantizadas.
En los años 1991-1992 se produjo esa cifra, la mejor de la
historia del territorio, en 3 894 hectáreas plantadas; sin embargo,
el abandono de ese cultivo, motivado por el éxodo de la fuerza de
trabajo de la montaña hacia otras profesiones u oficios mejor
remunerados, provocó la desatención y el envejecimiento de la
plantaciones, la mayor parte de las cuales llegó a tener más de 25
años, explica el funcionario.
A ello habría que sumar, añade Corcho Navarro, el efecto de los
ciclones que azotaron la zona, las prolongadas sequías y plagas como
la broca, así como los bajos precios de compra a los caficultores,
elementos que también conspiraron contra los tradicionales
rendimientos.
El
cultivo de los cafetos requiere de una esmerada atención.
La obligación de trabajar para que el país no continúe importando
un producto que puede producirse aquí, llevó a los productores
villaclareños a trazarse una estrategia que combina el rescate del
grano en la montaña, donde se produce el mejor café de Cuba, el
Cristal Mountain, con el fomento de las plantaciones en el llano con
los requerimientos adecuados.
El programa iniciado en el 2006 contempla, según el subdelegado
de la agricultura, la renovación de las más de 1 300 hectáreas con
que cuenta el territorio, de las cuales ya han sido rejuvenecidas el
80%, sin contar las 1 053 que fueron entregadas al Ejército Juvenil
del Trabajo para su atención, y la siembra de cientos de hectáreas
de cafetos en zonas no montañosas.
¿Realidad
o utopía?
Tener plantaciones de café en terrenos llanos, lejos de ser una
fantasía constituye una posibilidad, hasta ahora desaprovechada, de
utilizar los miles de hectáreas de tierras que aún permanecen
ociosas, y de poder contar con una fuerza de trabajo estable, algo
que no abunda en la serranía.
Las
nuevas plantaciones muestran vitalidad.
Tal es la experiencia de la granja agropecuaria Luis Arcos
Bergnes, antiguo central Carmita, en Camajuaní, donde ya han sido
plantadas 27,8 hectáreas de café Robusta, de las 330 que integran el
programa.
Según Carlos González Ramos, jefe de producción de la granja, la
idea ha prendido en los trabajadores, quienes ven en este cultivo
una forma de obtener empleo y de salir adelante desde el punto de
vista económico.
La entidad, dedicada hasta ahora a la ganadería y al fomento de
la reforestación, trata de aprovechar los bosques de algarrobo y
leucaena, además de los magníficos suelos, para sembrar esta
variedad, tarea que ha sido acogida con satisfacción por los
pobladores de la zona, explica González Ramos.
En cada hectárea han sido plantados 1 666 cafetos, los que
muestran una salud envidiable, en cuya atención laboran cerca de 40
personas, a razón de dos trabajadores por área, según expone José
Luis Alba, al frente del grupo que labora en la finca Roxete.
La tarea es nueva para nosotros, pero nos vamos aclimatando con
rapidez. El 98% de la plantas han sobrevivido a la siembra y las que
no lo hicieron las hemos transplantado.
Luisa González y su esposo Omar Hernández, son dos de los obreros
que se consagran a la nueva misión. Según ellos, ahora están
contentos porque tienen trabajo asegurado para el futuro, el salario
es bueno y dentro de cuatro años, cuando su parcela entre en
producción, tendrían más ganancias.
A las 6 y 30 de la mañana ya estamos en el campo para aprovechar
la fresca. En estos momentos estamos en la limpia de las plantas,
con machete o guataca, y nos ocupamos duro para que la maleza no
invada el terreno, explica Félix Febles Hernández, un hombre de poco
hablar que en poco tiempo ha logrado enamorarse de la nueva tarea.
Yurigenis Moya Alonso, el más joven de la tropa, alega que ya
conocía del oficio, razón que lo motiva a enseñar al resto del
contingente. "El trabajo es fuerte pero hay que tener voluntad y
echar pa¢ lante, porque esta es una buena oportunidad de ganar el
sustento de manera honrada", asegura.
Como toda nueva faena hay cosas que deben ser perfeccionadas. Por
ahora ellos han tenido que traer sus propios instrumentos, y guardan
otras insatisfacciones que, alentadoramente, están en vías de
solución, ya que el propósito cuenta con la máxima prioridad de la
provincia y la nación.
Robustecer el rescate
del grano
Villa Clara necesita 1 190 toneladas de café al año para
abastecer el consumo territorial. Para el 2015, cuando las
plantaciones que han sido reanimadas en el macizo montañoso
Guamuhaya, sobre todo del tipo Arábico, y las más de 300 hectáreas
del Robusta sembradas en el llano estén en plenitud de producción,
la provincia podría llegar a las 800 toneladas, cifra todavía
insuficiente.
El café Robusta constituye una variedad de mayor rendimiento y
más resistente que el Arábico y se adapta perfectamente a las
características de los suelos llanos, aunque requerido de un buen
manejo de las sombras y otras atenciones. Es empleado para ser
mezclado con otros granos de mayor calidad. La tonelada de este tipo
de café es cotizada en el mercado mundial a cerca de 2 000 dólares,
dinero que pudiera ahorrarse de prosperar esta iniciativa.
La existencia de viveros en todos los municipios hace que Villa
Clara se autoabastezca de posturas. Otra fortaleza de la provincia
es que posee el banco de germoplasmas más grande de Cuba, con 24
variedades comerciales logradas en la Estación Experimental de Café
de Jibacoa, a partir del mejoramiento de las semillas.
Además de Camajuaní, otros territorios como Remedios, Placetas y
Ranchuelo ya realizan estudios para fomentar esta experiencia que,
sumada al fomento de cafetos en patios y parcelas, pudiera revertir
a la vuelta de pocos años la actual situación de escasez del
aromático grano. |