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OTAN refuerza estrategia intervencionista en el planeta

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) reforzó hoy la estrategia geopolítica y militarista del bloque para intervenir en cualquier sitio del planeta sin límites geográficos, en nombre de la seguridad de sus miembros.

Los 28 países aliados dejaron intacto durante la cumbre que celebran en Portugal el Concepto Estratégico, que resume los objetivos permanentes diseñados por la OTAN hace 60 años en medio de la Guerra Fría contra la entonces Unión Soviética y el extinto campo socialista.

El secretario general de la alianza, Anders Fogh Rasmussen, escenificó un ambiente de consenso unánime sobre el texto, presentado como una nueva versión de la doctrina, reajustada a los desafíos del siglo XXI, y a los fracasos de las guerras en Afganistán (2001) e Iraq (2003), donde las tropas invasoras siguen empantanadas.

Al resumir el contenido del polémico documento, Rasmussen trató de legitimar el derecho de los miembros de la OTAN a defenderse más allá de sus fronteras.

Pero ese principio, del cual tratan de dar un nuevo enfoque, fue puesto en práctica en 1999 durante los bombardeos contra la antigua República Federativa de Yugoslavia, donde las fuerzas agresoras llevaron a cabo operaciones militares fuera de sus zonas geográficas.

La función de la OTAN es la defensa territorial de nuestras poblaciones y de nuestros miembros, alegó Rasmussen, para justificar la presencia de los ejércitos extranjeros en Afganistán, luego de más de nueve años de ocupación infructuosa y duros reveses.

Según el jerarca danés, la alianza trasatlántica conserva el principio de defensa mutua ante un ataque exterior, además de dar luz verde para actuar donde entienda que existe un peligro de ataque con misil, atentados terroristas, guerra cibernética o piratería.

La OTAN decidió también continuar con la antigua política de disuasión nuclear al secundar a Estados Unidos en la negativa de desmantelar los arsenales tácticos almacenados en Europa y en los planes de ampliar un escudo antimisiles a escala global.

Analistas sostienen que el presidente norteamericano, Barack Obama, recibió en Lisboa muestras de una incondicional fidelidad del bloque occidental a los planes geopolíticos estratégicos del Pentágono, con un incremento de tropas en el este y sur de Asia para interminables operaciones de combate.

La OTAN respaldó a Obama en la creación del sistema de defensa balístico para interceptar misiles intercontinentales y en los plazos cada vez más prolongados a fin de permanecer en Afganistán, a espaldas de la opinión pública de los participantes en el conflicto.

Presentada por su secretario general como la cumbre histórica de la alianza, la cita en Lisboa siguió las pautas típicas de la organización de redefinir cada cierto tiempo esta vez 11 años después- la doctrina estratégica, en medio del mayor despliegue de seguridad en la historia de Portugal.

 

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