Egipto calificó hoy de inaceptable la interferencia de Estados
Unidos en sus asuntos internos, al demandar insistentemente la
presencia de observadores extranjeros en las elecciones
parlamentarias previstas para el próximo día 28.
Una nota de la cancillería reproducida por medios noticiosos en
El Cairo criticó en términos inusualmente enérgicos la postura de la
administración del presidente Barack Obama respecto a los comicios
para renovar la Asamblea del Pueblo (cámara baja del Parlamento).
Las últimas posiciones tomadas por la administración hacia los
asuntos internos egipcios son algo absolutamente inaceptable. Es
como si Estados Unidos se hubiera convertido en velador de cómo la
sociedad egipcia debe conducir sus propios temas políticos, indicó
el texto.
La agencia oficial de noticias MENA, que reprodujo el comunicado
del Ministerio egipcio de Relaciones Exteriores, también citó al
titular de Asuntos Legales y Consejos Parlamentarios, Moufid Shehab,
cuando rechazó las pretensiones norteamericanas.
Shehab señaló con énfasis que Egipto no necesita de observadores
extranjeros para probar una votación transparente, en línea con el
pronunciamiento de la cancillería que consideró la acción de
Washington nociva para la soberanía de esta nación árabe.
Parece que Estados Unidos insiste en no respetar la privacidad de
la sociedad egipcia y en hacer declaraciones que laceren el
nacionalismo de Egipto, agregó el ministerio al advertir que quien
piense que eso es posible, está engañado.
La cancillería aclaró que continuará sus relaciones recíprocas
con la nación norteña en la misma medida que ésta muestre respeto
mutuo hacia Egipto, deplorando así declaraciones del Departamento de
Estado y de diplomáticos norteamericanos que pedían supervisar la
votación.
El ex embajador estadounidense en El Cairo Edward Walker exigió
al gobierno del presidente Hosni Mubarak permitir el monitoreo
internacional de la consulta legislativa para asegurar dijo- mayor
transparencia, tal como propone la oposición egipcia.
Entretanto, la Comisión Suprema Electoral (CSE) reiteró que los
miembros de las organizaciones no gubernamentales nacionales que
monitoreen los comicios no podrán estar vinculados a ninguno de los
cinco mil 181 candidatos ni afiliados a partido político.
Los autorizados a supervisar pueden entrar a los centros de
votación sólo con permisos del jefe de la CSE o de comités
secundarios, y podrán reportar violaciones a los funcionarios
responsables, pero no interferir en su trabajo ni pedir
aclaraciones, reportó Prensa Latina.