Ya no es solo que Cuba aparece en la lista negra del Departamento
de Estado de los Estados Unidos señalada como un país "terrorista",
sino que también ahora la han colocado en otra "lista negra", la de
naciones donde no se respeta la libertad religiosa. Aunque en el
informe de Washington sobre la libertad religiosa se apunta que se
han producido algunas mejorías, se mantiene a Cuba en la "lista
negra" de naciones donde se persigue a las personas por tener
creencias religiosas, una acusación sin base ni fundamento alguno
del Departamento de Estado, que por supuesto rechazan por igual los
católicos, los judíos, los protestantes y los creyentes en las
religiones sincréticas afro-cubanas de la Isla.
¿Será una broma? ¿O es que alguien en el Departamento de Estado
le está poniendo piedras en el camino a la Secretaria de Estado,
Hillary Clinton, para que haga el ridículo ante el mundo con
semejante barrabasada? Ni en tiempos de Bush, con Otto Reich en el
Departamento de Estado, se llegó a semejante disparate. Estoy
tentado a escribir un libro sobre la política exterior de Estados
Unidos hacia Cuba. Su título pudiera ser: "El extremismo de derecha,
enfermedad infantil del cretinismo".