Emotividad y buen cine

Rolando Pérez Betancourt (enviado especial)
rolando.pb@granma.cip.cu

Santo Domingo.— Se inauguró oficialmente el IV Festival de Cine Global Dominicano con un filme de Rodrigo García, Madre e hija, que hacia los finales puso a llorar a buena parte de los espectadores reunidos en el Teatro Nacional.

Madre e hija, de Rodrigo García, abrió el IV Festival del Cine Global Dominicano.

Leonel Fernández, presidente de la República, estuvo presente en la gala inaugural que vio desfilar por el escenario a tres excelentes actores, especialmente invitados: Claudia Cardinale, Victoria Abril y Benicio del Toro.

Euforias, recuerdos fílmicos proyectados en pantalla, desde El gatopardo, con la Cardinale junto a Alain Delon, hasta el más reciente Che, de Benicio del Toro, pero la nota alta estuvo en un homenaje al crítico de cine y escritor Arturo Rodríguez, fallecido hace unos meses y a quien está dedicado el IV Festival del cine Global, que cada año se consolida en el área del Caribe.

No es gratuito que un evento que tiene por divisa presentar películas de elevada calidad dentro de la máxima "temas globales, historias personales", esté dedicado a un crítico de cine. Durante muchos años, Arturo Rodríguez trabajó por la difusión y defensa de una cinematografía internacional de altos valores culturales y estéticos dentro de una cartelera nacional dominada, en gran medida, por el cine comercial norteamericano.

Lucha de titanes, pero el tesón de Arturo tiene hoy frutos evidentes en una audiencia que durante la semana que dura el Festival acude a las salas del país sabiendo que se encontrará con el cine propugnado por el maestro.

Momento significativo de la gala inaugural lo marcó Benicio del Toro al referirse, en eufóricas palabras, a lo mucho que se espera de la Ley de Cine aprobada en el país, tras un proceso legislativo de cinco años. Un viejo sueño de los cineastas dominicanos que fue ampliamente aplaudido.

En cuanto al filme de la gala inaugural, Rodrigo García (a quien ya no hace falta decirle que es hijo de Gabriel García Márquez para promoverlo) demuestra su consolidación en una temática bien conocida en nuestro país: el mundo interior de las mujeres. Madre e hija, protagonizada por Annete Bening, Naomi Watts y Kerry Washington, es un profundo drama acerca de la maternidad y los hijos dados en adopción y luego buscados desesperadamente. Una historia circular en la que Rodrigo García construye personajes coherentes dentro de una trama que se asoma a un tema sobado en melodramas telenoveleros, pero que nada tiene que ver con ellos.

Como siempre, una excelente dirección de actores y una urdimbre del conflicto tensada justo hasta un final que, aun siendo discutible, clasifica en el complicado terreno de lo verosímil.

 

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