X aniversario del sistema de ediciones territoriales

Ácana, horcón de la literatura camagüeyana

Miguel Febles Hernández

Contra viento y marea, sobreponiéndose a los malos augurios de un decenio que se anunciaba tormentoso, surgió en 1990 la Editorial Ácana, nombre tomado del conocido poema de Nicolás Guillén, con el cual los escritores camagüeyanos decidieron rendirle merecido homenaje justo en el primer aniversario de su muerte.

Foto: Otilio Rivero Delgado Cada libro que ve la luz constituye una experiencia nueva para el colectivo de Ácana.

"Aquello era algo virtual, por decirlo de algún modo", recuerda el poeta y narrador Alejandro González Bermúdez, al referirse a las difíciles condiciones en que transcurría el proceso editorial, rodeado de limitaciones de todo tipo, situación que se hizo más compleja al decretarse el periodo especial.

No es hasta comienzos de 1991 que aparece la primera publicación bajo el sello de Ácana: un folleto que con el nombre Premio de la ciudad agrupó las obras literarias galardonadas ese año en la provincia. Desde entonces y hasta 1999 no pasaron de 25 los títulos editados de autores de la localidad.

Y SE HIZO LA RISO...

"Todo surge —puntualiza Alejandro— a partir de una reunión que sostuvo Fidel con los directores municipales de Cultura, donde se propuso la creación de un sistema de ediciones territoriales, idea que fue acogida con mucho beneplácito y expectativas por los escritores".

Adoptada la decisión, los hechos no demoraron en consumarse: cursos de adiestramiento en el manejo de la impresora Riso, envío de los equipos a las provincias, inicio del proceso editorial y ya, el 13 de agosto del 2000, eran presentadas de manera simultánea en todo el país las primeras obras.

"Ese honor les correspondió en Camagüey a Minifauna, de Rosendo Delgado; Cuaderno de Aliosha, de Roberto Méndez; y Friso de la vida, de Gustavo Pérez. Para que se tenga una idea de la magnitud del proyecto, basta decir que de agosto a diciembre de ese propio año se produjo casi la misma cantidad de títulos que durante todo el decenio anterior".

Así, Ácana arriba a su vigésimo aniversario y al décimo del sistema de ediciones territoriales con alrededor de 400 obras publicadas de más de 100 autores locales y de otras provincias inscritos en su catálogo, quienes vieron incluir sus libros en alguna de las siete colecciones de la editorial.

"Aquí se estableció un plan único de publicaciones —comenta el también promotor y relacionista del Centro Provincial del Libro— que ha logrado un equilibrio entre los géneros y en cuanto a la procedencia de los creadores, de manera que aparezcan no solo los más reconocidos, sino aquellos que en cualquier lugar de la provincia presenten una obra con un valor determinado".

REVOLUCIÓN EN EL SISTEMA EDITORIAL

Lo cierto es que, de no haberse concretado el proyecto, a muchos autores hasta entonces desconocidos les habría resultado sumamente difícil ver sus obras en manos de los lectores.

"El sistema de ediciones territoriales —subraya Alejandro— marcó un hito en el mundo editorial cubano, en especial para bien de los escritores y de los amantes de la lectura."

A diez años de la experiencia, el reto está en mantener la superación profesional de los especialistas, extremar el cuidado del equipamiento y explotar de manera eficiente sus posibilidades, para lograr un producto que, a la calidad intrínseca de la obra literaria, una también un acabado excelente como objeto de arte.

En ese empeño, cada uno de los eslabones de la cadena resulta imprescindible: editores, redactores, mecacopistas, diseñadores, correctores, impresores y, por supuesto, los promotores, que son, en última instancia, los que con su labor contribuyen a que el libro llegue al lector.

 

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