LAS TUNAS.— Si un saldo deja el primer taller
nacional de cátedras martianas que se organiza en la educación
superior cubana, es la certeza de que para estudiantes y profesores
del ámbito universitario, niños, jóvenes, adultos y población toda,
es hora de marcha unida, "con la honda y con la onda de José Martí".
Expresada con frescura, elegancia y acierto por
el presidente del Club de oratoria de la Universidad de las Tunas,
esa breve frase entrecomillada condensó el zumo de dos jornadas, en
las que más de un centenar de delegados, procedentes de todo el
país, examinaron el desempeño de las cátedras martianas hacia
adentro (profesores y estudiantes) y hacia fuera: vínculos entre
ellas, con organismos e instituciones, comunidad y sociedad.
No faltó el debate (más de 20 intervenciones) en
torno a recientes indicaciones del Ministerio de Educación Superior
para insertar cursos optativos sobre Martí en toda Cuba: idea que de
cierta manera venía cobrando forma en algunos centros y en cuya
materialización habrá que trabajar más, para generalizarla y
consolidarla según las particularidades de cada lugar.
También hallaron respaldo recomendaciones como
las hechas desde el primer día por el profesor Héctor Hernández
Pardo, subdirector general de la Oficina del Programa Martiano, para
darle forma orgánica a la red de cátedras martianas y aprovechar más
las nuevas tecnologías en la acción e interacción de trabajo.
El encuentro mostró experiencias al estilo del
mencionado Club de oratoria y de la cátedra tunera con resultados
tangibles en el rescate de esa virtud martiana entre niños y
jóvenes; se pronunció por convertir otra vez en un instrumento
insustituible, los cuadernos martianos (valiosa selección de Cintio
Vitier) y alertó acerca de los zarpazos enemigos para denigrar la
imagen de José Martí, hacer blanco en la juventud, socavar las bases
de nuestra historia y destruir a la Revolución.