"Soy el único que entiende la prensa horizontal y constantemente
le estoy haciendo adaptaciones, modificándole el mecanismo para
incorporarle otros servicios, pues con esos hierros viejos hay que
echar adelante la producción", dice resuelto este herrero forjador,
quien ha dedicado su vida a la empresa Cubana de Acero.
Nos cuenta Leonardo Colina, director de la entidad, que para
sustituir esa maquinaria necesitaría un cuarto de millón de euros,
algo imposible en medio de la actual coyuntura económica. De ahí su
satisfacción con un colectivo volcado totalmente a la innovación,
porque el ejemplo de Cándido no es el único.
Gracias a Alexis Álvarez, mecánico electricista con más de 30
años de experiencia, los equipos de soldar continúan trabajando.
Boquillas, calentadores y disímiles componentes destacan entre las
piezas de repuesto generadas por sus manos.
Tal entrega motiva a todos los obreros, particularmente a Mario
Otero, un mecánico cuya destreza se percibe a flor de piel. Como si
cuatro décadas vinculado a los metales le hubiesen dotado de una
suerte de alquimia para el ajuste y la reparación de maquinarias.
Así ha recuperado un cilindro americano producido durante la
Segunda Guerra Mundial, el sistema neumático de una cizalla
soviética y una prensa japonesa, cuyos fabricantes ya no existen.
También los más jóvenes se afanan en generar soluciones, como el
ingeniero Ángel Martínez, quien diseñó un prototipo de
eleva-contenedores, (dispositivo incorporado a los carros colectores
de basura) para satisfacer una demanda del Servicio de Comunales.
Según Luis Rivero, director de ese organismo en Ciudad de La
Habana, solo en la capital circulan 71 camiones. Adquirir dichos
aditamentos en el mercado internacional implica una erogación de 2
000 dólares por cada uno, mientras que Cubana de Acero se los
suministra a 600 CUC.
Pero el incentivo de los jóvenes simplemente mitiga la
preocupación de encontrar relevo a los "maestros" del taller. Porque
demorará alcanzar la talla de Cándido. Será difícil, incluso para
quienes hoy integran dos aulas anexas dedicadas a la soldadura y la
pailería.
El justo empeño de los obreros en pos de sortear la obsolescencia
de los equipos, también le ha permitido a Cubana de Acero intervenir
en programas estratégicos vinculados a la Unión Eléctrica (UNE).
Quizás las compuertas, las chimeneas y los conductos destinados a
la termoeléctrica Antonio Guiteras propiciaron su acople a tiempo a
la red nacional.
Asimismo, la fabricación de tanques de 700 y 1 000 metros cúbicos
contribuye a satisfacer las necesidades de almacenamiento de la UNE.
Y las centrales de Santa Cruz del Norte, Mariel y Nuevitas formulan
nuevos pedidos para cubrir sus demandas.
Y Comunales, además, solicitó la entrega de 2 000 contenedores de
basura y solo ha recibido 788.
No obstante, Cubana de Acero continúa haciendo ajustes de
esfuerzo para elevar la productividad y el aprovechamiento de los
recursos, porque en este sentido la empresa, y la industria
sideromecánica en general, aún tienen muchas reservas por explotar.