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Aditamento de barro pasó el examen
Joel Mayor Lorán
El Laboratorio de Ensayos de Tropicalización (LABET),
perteneciente al Ministerio de la Industria Sideromecánica, acaba de
probar científicamente que el aditamento de barro de la hornilla
eléctrica contribuye con el ahorro.
Mediante
el uso de sensores acreditados, dispositivos nuevos y medidores
digitales de temperatura, las pruebas confirmaron que con el
aditamento de barro disminuye el consumo de energía.
HABLAN LOS RECIBOS
La realidad del hogar, así como los más que precisos instrumentos
de medición y estudios realizados por una prestigiosa institución
científica, demuestran la valía de la pequeña pieza de barro.
"Nunca he tenido que pagar 60 pesos por el gasto de corriente
eléctrica, pero antes ahorraba más, generalmente la cuenta no
llegaba a 40 —asegura Gisel Ocaña. Un día, limpiando el aditamento,
se me rompió; entonces, el consumo aumentó. No existe otra causa
para eso: mientras lo tuve, me di cuenta de que mantenía el calor en
la hornilla.
"Ponía la cafetera y, cuando comenzaba a colar, apagaba el fogón.
Igual para calentar la leche o el pan en el desayuno, y para hacer
almuerzo o comida. No es necesario esperar hasta el final: basta con
el calor que retiene el barro. Solo debes saberlo usar".
Otras vecinas suyas opinan de idéntico modo. Celebran la peculiar
innovación e insisten en cuánto influyen ciertos hábitos en la
tarifa a pagar mensualmente: el último recibo (con un importe de
51,95) de la ama de casa que vive en el residencial Almendares, del
capitalino municipio de Boyeros, habla por sí mismo.
LABET
realizó los estudios, una institución de prestigio dedicada a
comprobar la resistencia de equipos, componentes, partes y piezas,
al clima tropical cubano.
Sin embargo, por el impacto de los resultados de un experimento
en Villa Clara, que aseveraba era un error generalizar el
dispositivo, en la reunión de chequeo del programa de ahorro
energético del mes de septiembre, se acordó elegir como árbitro a un
laboratorio imparcial a fin de determinar su eficiencia y la
durabilidad de las cocinas sometidas a estos.
UN LABORATORIO PRESTIGIOSO
La prueba fue realizada en el Laboratorio de Ensayos de
Tropicalización, una institución que no pertenece a la industria
básica sino a la sideromecánica.
Este centro goza de reconocimiento y experiencia de más de 25
años. Presta servicios de ensayos climáticos, paramétricos y de
seguridad eléctrica a equipos que importa o exporta el país. Analiza
si tales artículos sufren alteraciones considerables de sus
propiedades, deterioro prematuro, o dejan de funcionar, al exponerse
a la intensa radiación solar, elevada humedad relativa, salinidad y
temperaturas máximas extremas del clima tropical cubano.
Asimismo, "al hacer pruebas a diversos equipos electrodomésticos,
hemos determinado que son altamente consumidores, y no han de entrar
al país. De modo que nuestra intervención ha significado una
protección para la economía", afirma Midiala González, la directora
del laboratorio situado en Cojímar, al este de Ciudad de La Habana.
LABET dispone de un Sistema de Gestión de Calidad concebido según
las normas ISO/IEC 17025 del 2006. Está reconocido por la European
Organization for Conformit Assessment (EOTC). Representa a Cuba y
posee la Licencia de Inspección sobre los productores para América
Latina y el Caribe de las marcas de calidad europeas QUALICOAT y
QUALANOD.
De acuerdo con González, el protocolo para los nuevos estudios
fue consultado con todas las autoridades técnicas involucradas,
incluso con los especialistas villaclareños que descalifican el
accesorio.
RESULTADOS CONCLUYENTES
Los ensayos para determinar la eficiencia y el ahorro energético
consistieron en mediciones realizadas a nueve cocinas HACEB, con el
dispositivo de barro cocido y sin este: registraron el tiempo para
que un litro de agua alcance la temperatura de ebullición y se
evapore totalmente y el gasto de electricidad durante ambos
periodos.
Empleamos sensores certificados y acreditados, dispositivos
nuevos y medidores digitales de temperatura, revela Julio Méndez,
jefe del Laboratorio de Eléctrica en LABET.
"Tomamos en consideración posibles errores, como el de tara al
medir el litro de agua; por ende, también pesamos el litro. Tuvimos
en cuenta que el contacto entre la resistencia de la cocina y el
recipiente encima fuera homogéneo. Y limpiamos los sensores cada
vez, a fin de que no ofrecieran un dato falso, debido a la sal
creada por el agua al hervir".
¿Resultados de la prueba? El aditamento ideado por innovadores
del municipio camagüeyano de Sibanicú logra como promedio una
contracción del consumo en 5,3%. Por si no bastara, tiene la ventaja
de irradiar menos calor hacia la meseta (aproximadamente 30,2 grados
centígrados, o sea, lo reduce en 3,33) que cuando se usa la cocina
sin el dispositivo, sostiene Midiala González.
"El consumo promedio de una vivienda cubana que cuece sus
alimentos con electricidad es de 160 kWh al mes; si recurre al
utensilio ideado por Andrés San Román y Juan Delgado, le puede
representar una reducción de no menos de 3 kWh al mes. De
generalizar esta iniciativa a las 3 200 000 familias que cocinan con
electricidad, significaría un ahorro para el país de unos 6 000 MWh
mensuales".
En estos momentos, estamos realizando los ensayos de durabilidad
de la cocina eléctrica, añade Julio Méndez.
Mientras, las conclusiones del experimento despejan dudas. El
empeño por contribuir con la economía familiar y la del país rinde
frutos. También esta vez el amor convierte en milagro el barro. |