ARGEL, 12 noviembre.— Como acto de genocidio fue calificado el
reciente ataque de Marruecos al campo de refugiados de Gdeim Izik,
cercano a Aaiún, la capital de la República Árabe Saharaui
Democrática (RASD), ocupada por Rabat.
El embajador de la RASD en Venezuela, Mbeirik Ahmed, llamó
mediante el sitio web africano Afrol News a la comunidad
internacional a realizar una acción de apoyo a su pueblo ante "el
genocidio de las fuerzas militares marroquíes".
Marruecos está violando la legalidad internacional, ya que lleva
a cabo una acción planificada, y ante esto hay una gran pasividad de
parte de la comunidad internacional , aseveró Ahmed.
Marruecos quiere hacer este genocidio sin presencia de
observadores internacionales , insistió el diplomático en relación a
los tres periodistas españoles detenidos este jueves y el rechazo a
la presencia extranjera allí.
El presidente de la RASD, Mohamed Abdelaziz, denunció la víspera
en esta capital que Marruecos cometió un "acto suicida y que es un
fracaso de su política contra nuestro pueblo".
Abdelaziz remarcó que este acto criminal sin precedentes en la
historia de la humanidad se produjo cuando el Gobierno de Rabat
bloqueó el acceso a observadores y periodistas extranjeros que
fueron expulsados en los aeropuertos de El Aaiún y Casablanca".
Fuentes diplomáticas de diversas partes del mundo condenaron la
intervención armada contra la población civil, la cual provocó
decenas de muertos, más de cuatro mil 500 heridos y alrededor de dos
mil detenidos, informó hoy el Frente Polisario.
El Frente recordó que prevalece un clima de terror, mientras
Marruecos niega que lanzó cadáveres en las calles en señal de
advertencia a los manifestantes que protestaban en Gdeim Izik.
El conflicto del Sahara Occidental es uno de los más antiguos del
mundo aún sin vislumbrar un acuerdo por la posición intransigente de
Marruecos, que sólo permite para esa región una autonomía bajo
dominio de Rabat, mientras los saharauies optan por su
independencia.
La RASD es el único caso pendiente de descolonización en las
Naciones Unidas, a pesar de las conversaciones de paz entre ambas
partes, las cuales recomenzaron en días recientes justo cuando la
monarquía alawita arremetió contra Gdeim Izik.