Japón en el Mundial

Ojos rasgados, pero bien abiertos

ALFONSO NACIANCENO

Si Rusia y Brasil actúan como las protagonistas carismáticas del Campeonato Mundial; Japón y Estados Unidos son las artistas de reparto que más simpatías acaparan entre la afición.

La veterana Yoshie Takeshita, un puntal en la selección nipona.

Este clásico del voleibol, que concluirá el próximo domingo en Tokio, confirma un criterio: se necesitan por lo menos cuatro años para reafirmar una nómina ganadora en el concierto universal. Rusas y brasileñas, oro y plata del torneo del orbe 2006 también efectuado en tierra nipona, ratifican esa opinión con su nueva inclusión entre las cuatro selecciones finalistas.

Hablemos hoy de las japonesas, consideradas el plantel sorpresa. Acorde con su calidad en ascenso durante el último cuatrienio, las anfitrionas de la lid asumieron su eliminatoria en el grupo A, donde solo Polonia y Serbia cargaban fuego en sus puños para hacerles resistencia. Pero¼ ¿Acaso existe un país en el planeta que en el programa de juegos no saque alguna ventaja, aunque sea en la fase preliminar, cuando organiza un evento de cara a su público?

Las otrora Niñas Magas del Oriente iniciaron desde el 2006 una interesante vuelta rumbo a posiciones destacadas, pues si cuatro años atrás concluyeron séptimas en la cita del orbe, en la actualidad enfilan su nave hacia la discusión de una medalla, solo que en la semifinal hallarán a Brasil como rival, en la madrugada del sábado.

El éxito nipón descansa en tres mujeres con experiencia en el Mundial anterior: la acomodadora Yoshie Takeshita, la mejor en su posición en el 2006 y entonces capitana del elenco; la central Erika Araki, actual líder; y la auxiliar Saori Kimura, entre las diez más brillantes en el ataque, el recibo y el servicio en la cita concluida en Osaka’06.

Hoy, las anfitrionas de la competencia cifran nuevamente sus esperanzas de victoria en ellas, porque ocupan puestos en la cancha que definen el juego, son ejes de una selección que no rebasa los 1,87 metros de altura en su voleibolista más alta: Megumi Kurihara, excluida del sexteto regular redondeado por otras veteranas cuyas edades fluctúan entre 27 y 28 años.

Si damos por sentado que el Grand Prix es la confrontación anual capaz de ofrecer una idea cierta de cuáles equipos ocupan la cima en el planeta (sucede igual con la Liga Mundial masculina), entonces reconozcamos la progresión favorable de las japonesas. Del noveno lugar ocupado en la edición del 2007, entre 12 contendientes, ascendieron al sexto un año después, lo mantuvieron al siguiente, y en este 2010 escalaron al quinto escaño.

El voleibol en la Tierra del Sol Naciente siempre ha tenido una plaza acogedora. Es la sede permanente de las Copas del Mundo (cada cuatro años), ha realizado los dos últimos Campeonatos Mundiales, ha montado otros certámenes como Los Cuatro Grandes y la Copa de Campeones. Este país, junto a China —destacada por sus torneos organizados en Ningbo— marca una pauta en el ámbito internacional.

 

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