CAMAGÕEY. — "Hay que darle al baile el lugar que realmente
debería tener; es parte de nuestra esencia misma", aseguró el
maestro Adalberto Álvarez Zayas, al participar aquí en el
conversatorio Retos y desafíos de la música bailable en Cuba,
incluido en el programa de la Fiesta del Tinajón.
Ante especialistas, trabajadores de la Oficina del Historiador de
la Ciudad y público en general, el Caballero del Son sostuvo que es
preciso cambiar los conceptos que se manejan a distintas instancias
respecto a la música popular bailable, de que es "música de quinta
categoría" y en esa medida es el respaldo que recibe.
"No existen prácticamente lugares donde ir a bailar. Es una
necesidad del cuerpo. Tenemos a la gente, como se dice, con los pies
amarrados. Esa persona que trabaja requiere de un espacio con
condiciones adecuadas donde pueda ir los fines de semana a disfrutar
y a compartir con su familia y sus amigos."
De hecho, puso el ejemplo de la Fiesta del Tinajón, convertida en
todo un acontecimiento para la ciudad, que demuestra cuánto puede
hacerse cuando se unen voluntades en pos de un noble propósito, solo
con el empleo del talento local y con un óptimo aprovechamiento de
los recursos.
"El pueblo, afirmó, ha disfrutado de una verdadera fiesta de la
cultura. Ha habido un lugar para cada manifestación artística y un
momento para resaltar cada uno de los valores culturales de la
provincia. Esa es la Fiesta del Tinajón: un encuentro de Camagüey
con su cultura."
Adalberto aprovechará su estancia en esta ciudad para estrenar,
junto a su orquesta, los números incluidos en el nuevo disco El
son de altura, en el que participa como invitada la agrupación
camagüeyana Rumbatá con el tema Entre la rumba y el son.