No era por gusto ni por ideología. Según el diario The Worker,
poseían intereses económicos personales que determinaron su posición
respecto a la Isla.
Las compañías azucareras Francisco y Manatí Sugar eran
controladas por la firma J. Henry Banking Corporation de Nueva York,
de la cual era director Allen Dulles, quien desde la CIA fue
ejecutor de los planes subversivos de Estados Unidos sobre Cuba,
Indonesia, El Congo, Irán y Guatemala. Actuaba en combinación con su
hermano John Foster Dulles, secretario de Estado en el gobierno de
Dwight Eisenhower.
La United Fruit, que llegó a poseer plantaciones en Colombia,
Costa Rica, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Santo Domingo y Cuba, en
esta Isla poseía 109 700 hectáreas, arrebatadas por habilidosos
abogados a indefensos campesinos, así como instalaciones, edificios,
maquinarias, ganado y otros bienes. La United se las ingenió para
hacer valer sus documentos de posesión —fuesen estos legítimos o
falseados—, apropiándose de la mayor parte de las haciendas de Banes,
hasta integrar esas tierras en un enorme latifundio.
Socios de la poderosa firma Sullivan & Cromwell, además de
accionistas de la United Fruit, los hermanos Dulles —junto a la
familia Bush, en particular el abuelo—, destinaron bienes por mil
millones de dólares al Partido Nazi de Adolfo Hitler, según
Karlheins Deschner en su obra The Moloch Dulles. Por
su parte, Stephen Kinzers en su libro Overthrow revela
que la firma se benefició haciendo negocios con el régimen nazi.
Wikipedia registra, además, que John Dulles apoyaba públicamente a
los nazis hasta 1935 en que cerró la oficina de Berlín. A pesar de
esas infamantes tendencias, pretendieron ser paladines de la
democracia.
Allen sostenía relaciones personales con Batista, a quien visitó
en 1955, para sentar las bases de una especie de sucursal de la
agencia, el Buró de Represión de Actividades Comunistas, el
tenebroso BRAC.
Un documento de noviembre 24 de 1959, desclasificado por el
gobierno inglés y entregado a Cuba por la parte norteamericana en
marzo del 2001 —en ocasión de la Conferencia Académica Girón 40
años después—, revela que Allen Dulles tenía desde entonces ya
madura su estrategia para rescatar a Cuba: presionaba a Inglaterra
para impedir la venta al gobierno revolucionario de aviones Hunter
de combate que se negociaba, así como toda otra clase de armamentos.
Su secreto objetivo era forzar a los cubanos a "solicitar armas a
los soviéticos o al bloque soviético"(1), a fin de
insertarla en la Guerra Fría y dar credibilidad a su tesis del
peligro que representaba la Revolución Cubana para la seguridad de
todo el hemisferio occidental. Pretendía repetir el éxito alcanzado
con semejante táctica en 1954, que sirvió de pretexto para la
operación con que derrocaron al presidente de Guatemala, Jacobo
Arbenz. Allen Dulles presentaba a Cuba como una plataforma de la
URSS en América.
Solo un mes después de la huida de Batista, ya el gobierno de
Eisenhower negó créditos modestos a una delegación del Banco
Nacional que los solicitaba pues "los principales cabecillas del
régimen derrocado por la Revolución habían malversado o se habían
robado 424 millones de dólares de los recursos que en oro y dólares
respaldaban al peso cubano"... y fueron recibidos en Estados Unidos,
junto a los autores de los más abominables crímenes y abusos contra
el pueblo cubano".(2)
La radical Ley de Reforma Agraria promulgada a los tres meses, en
mayo 17, atrajo enseguida la ira de sus vecinos ya que lesionó sobre
todo intereses de la United Fruit, por tanto a los Dulles: "Si le
quitáramos a Cuba su cuota, la industria azucarera sufriría
rápidamente una rápida caída, causando desempleo generalizado.
Muchas personas quedarían sin empleo y comenzarían a pasar hambre¼
una guerra económica", reconocía el Secretario de Estado, Foster
Dulles. (3)
A solo seis meses de promulgada la Ley, un memorando fechado el
11 de diciembre de 1959 por el jefe de lo que poco después se tituló
División del Hemisferio Occidental de la CIA, J. C. King, exhortaba
a "analizar minuciosamente la posibilidad de eliminar a Fidel Castro
[que] aceleraría grandemente la caída del gobierno¼
" (4) fue aprobado y de modo especial la propuesta
de asesinato, como se refleja en la anotación al documento, firmada
por Allen Dulles y fechada un día después, el 12 de diciembre.
Los Dulles, en nombre de la libertad y la democracia,
subvirtieron medio mundo. Su primer descalabro fue en 1961 con Cuba.
Hasta cierto punto es natural, aunque injusto, que esos hermanos,
socios de la United y de Sullivan & Cromwell, defendiesen sus
intereses personales. No se puede pedir peras al olmo.
Pero es demasiado desdeñoso de la inteligencia humana hacer creer
que los hermanos Dulles actuaron para preservar la democracia y la
libertad. Carecían de la franqueza que tuvo en junio de 1961 el
presidente de la Esso Standard, B. Rathsbone, al declarar en
Copenhague: "No se nos puede reprochar que veamos con sumo disgusto
cómo se elabora el petróleo soviético en nuestras refinerías de
Cuba". Es prepotencia sin hipocresía.