Las actuaciones de las antillanas —características de una
formación con mucho camino por recorrer— han estado signadas por un
zigzagueo que en nada contribuye al rendimiento, pues es sabido que
históricamente las nuestras no brillan en la recepción y defensa del
campo, pero en esta ocasión el elemento capaz de sacarlas a flote,
la ofensiva, también acusa fluctuaciones.
Muy agradable fue el hecho de que la auxiliar Yoana Palacios, en
el principio de la competencia tomara el mando ofensivo. Cuando
Kenia Carcacés todavía no rendía como bujía impulsora, Palacios
asumió esa responsabilidad y finalizó en el segundo escaño de las
atacadoras. Después, la Carcacés levantó boga y se ha situado a la
altura esperada, pero esa reacción no halló respaldo en el trabajo
por el centro de la net.
Cuando una selección descansa, esencialmente, sobre las
posibilidades de las atacadoras de esquinas, su juego pierde
versatilidad y es descifrado sin dificultad por las rivales. Eso
puede haberles sucedido a las cubanas. Las centrales Rosanna Giel y
Rachel Sánchez tampoco han aportado la cantidad de puntos que de
ellas se esperaba, máxime cuando trabajan por una zona por donde al
bloqueo del oponente se le dificulta agrupar a tiempo, porque los
pases por allí casi siempre van a baja altura y a una velocidad
superior a la que reaccionan las integrantes de la muralla.
Una vez más quedó demostrado que el equipo todavía no está
preparado para utilizar el 5-1, de eso hemos hablado en comentarios
anteriores, valga que, según explicó el director técnico Juan Carlos
Gala, durante la etapa de preparación para el Mundial entrenaron de
igual manera la conocida fórmula de emplear a dos pasadoras.
Antes del partido de hoy, las cubanas ocupaban la sexta plaza
(2-4) en el grupo F, de Nagoya, y tras su victoria 3-1 a costa de la
República Checa (1-5), bien les vendría un éxito sobre Italia (4-2),
pero las bambinas se han ido recuperando hasta situarse en el tercer
escaño. A lo sumo, las caribeñas aspirarían a que Alemania (3-3, en
el cuarto escaño) derrotara a Holanda (2-4, quinta) para —en caso de
que cayeran también las caribeñas— comparar los índices de tantos a
favor y en contra en relación con las naranjas europeas y pretender
el ascenso a la quinta posición. Aún así, Cuba rivalizaría por un
sitio del noveno al duodécimo, realidad alejada de lo vaticinado:
concluir entre las seis primeras del Mundial. En esta llave, Brasil
mantiene su invicto (6-0), mientras Estados Unidos (5-1) le sigue
los pasos.
Respecto a la poule E, que juega en Tokio, la campeona del orbe,
Rusia, mantiene su liderazgo (6-0) y a continuación están Japón
(5-1), Turquía (3-3), Sudcorea (3-3), Serbia (3-3), Polonia (2-4),
China (2-4) y Perú (0-6).
Rusia, Brasil y Japón ya avanzaron a las semifinales, en tanto
Estados Unidos e Italia optaban por completar el cuarteto que
discutirá los puestos cimeros.