Aunque
su presencia en el box sigue inspirando respeto, Pedro Luis Lazo
Iglesias, el pitcher más ganador de la pelota cubana, siente que ha
llegado el momento de decir adiós.
"Ya son 20 años, es bastante tiempo, se le debe dar oportunidad a
los jóvenes", ha argumentado. Prefiere retirarse antes de perder
facultades, y que sus envíos comiencen a ser descifrados con
facilidad.
Con la decisión de poner fin a su carrera, renuncia, además, a
seguir aumentando el récord de victorias en Series Nacionales,
cuando todavía está en condiciones de sumar nuevos triunfos.
Aún así, el estelar lanzador pinareño no desea aferrarse a los
números y dejarle la última palabra al terreno. "Puede que alguien
logre ganar más de 257 juegos, pero es difícil. Van a pasar unos
cuantos años".
Con un extenso palmarés, en el que se incluyen cuatro medallas
olímpicas (dos de ellas de oro), Pedro Luis Lazo parece haber nacido
para ser lanzador. Sin embargo, advierte que su pasión es el
baloncesto. "Ese es mi deporte preferido, pero era muy malo. En la
vida, uno no es lo que quiere, sino lo que puede".
En sus inicios en el béisbol volvería a comprobarlo. "Lo que más
me gustaba era fildear, pero en eso también era malo". Incluso, tras
hacer sus primeras actuaciones como monticulista, lo sacaron de la
EIDE. "Me dejaron fuera por baja calidad. El director del equipo
decía que yo no iba a ser pelotero".
Tal vez por ello hoy considere que para ser un buen pitcher se
necesita sobre todo "mucha voluntad." Atleta de probado coraje en
momentos cruciales, confiesa que a pesar de que en el terreno luzca
tranquilo, la procesión va por dentro. "Cuando voy a tirar, aunque
sea contra el equipo más débil del campeonato, desde que escucho el
Himno Nacional me pongo tenso".
¿El día que vas a lanzar, qué haces?
Fumar tabaco y caminar por el barrio, para tratar de relajarme.
¿Cómo has logrado preservar tu brazo durante tanto tiempo?
Gracias al entrenamiento diario. No se puede coger vacaciones.
Eso me lo decía un preparador y tenía razón. Es importante trabajar
mucho las pesas para que el brazo esté fuerte.
Dueño de una temible recta, uno de los mejores sliders del mundo
y un ritmo intenso de trabajo en el box que busca impedir la
concentración del bateador, Lazo se define como un hombre fiel a su
país y a su equipo. A los 37 años, no le quedan títulos por
conquistar en el béisbol, y su grandeza no se limita al terreno. Así
lo confirma el hecho de apadrinar el hogar de niños sin amparo
familiar de Pinar del Río, desde hace casi una década.
Trato de atenderlos lo mejor que puedo. En las vacaciones, los
llevo a la playa, a Viñales, porque ellos no tienen con quién ir a
esos lugares.
¿Ser el hombre con más juegos ganados en la pelota cubana,
significa que eres el mejor?
No, hay otros como Rogelio García, Braudilio Vinent, Jorge Luis
Valdés, que para mí, fueron mejores. Es un error pensar que el que
más triunfa es superior. Puede que el pitcher con más victorias esté
en un equipo muy bateador; hay quienes tienen promedio de cuatro,
cinco, seis carreras y ganan muchos juegos, y otros con promedio de
una y pico o dos, no ganan tanto, porque el equipo no los respalda.
¿Abrir o relevar?
Me gusta más trabajar de relevo, en situaciones difíciles y con
el estadio lleno.
¿La victoria que recuerdas con más cariño?
En los Juegos Olímpicos de Atlanta’ 96. Todavía era un novato y
fui el ganador del último juego, en la discusión de la medalla de
oro.
¿El momento más duro?
El de Sydney 2000, cuando perdimos con los norteamericanos.
Hubiese querido dar nueve ceros, pero no pude.
¿El evento más importante?
El Mundial de Taipei de China, en el 2001. Tuvo mucha calidad, y
fue uno de los torneos donde mejor me sentí.
¿Los equipos más difíciles?
Metropolitanos, Matanzas y Cienfuegos.
¿El bateador más incómodo?
Los que ocupan del séptimo al noveno puestos de cualquier
selección.
¿El estadio donde te resulta más difícil lanzar?
El Capitán San Luis. El público te exige mucho. Recuerdo que una
vez exploté y me empezaron a gritar. Eso me afectó. A un atleta le
duele que el pueblo lo trate de esa manera, porque haya perdido un
juego. Y donde más me gusta actuar es en el Latinoamericano, eso ni
se pregunta.
Allí también te han gritado¼
Sí, pero son los contrarios.
Antes de comenzar la pasada Serie Nacional, Lazo afirmó que esa
sería su última temporada. No obstante, al concluir el torneo,
asistió al Premundial de Béisbol de las Américas, en Puerto Rico. Al
parecer, en reconocimiento a su formidable trayectoria, tendría la
oportunidad de despedirse del deporte con el equipo grande; pero
allí solo tiró una entrada, en un partido decidido y sin
importancia.
¿Alguna lesión?
No tenía ningún problema. Simplemente no me pusieron. Yo hubiese
querido que mi última salida fuera de otra manera. Me hubiera
gustado tirar en la final. Al menos, dos o tres innings. Nunca pensé
que mi última actuación oficial sería así.
¿Y ahora, a qué te vas a dedicar?
Siempre me ha gustado trabajar con niños. Es lo que espero hacer
a partir de este momento.
Quién sabe cuántas veces el propio Pedro Luis Lazo se ha
formulado la misma pregunta en busca de nuevos incentivos que le
ayuden a lidiar con la nostalgia; y como hoy, habrá repasado su
vida, desde el día en que decidió ser pelotero e imitar a Luis
Álvarez, un atleta sin grandes resultados, pero que despertó su
interés hacia la pelota, por la manera de entregarse en el terreno.
"El retiro debe verse como algo normal. Tiene que pasar un día y
hay que saber enfrentarlo, pero es triste. Imagínate, son 20 años en
el béisbol. Va a ser duro tener a todos mis compañeros cerquita y
saber que no voy a pitchear".
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· Pedro Luis Lazo Iglesias (1973) debutó en
la XXX Serie Nacional (1990-1991) con el equipo Forestales.
· En 1991 integró el elenco que participó en
el Campeonato Mundial Juvenil.
· Desde 1995 formó parte de la Selección
Nacional, con la cual asistió a los torneos más importantes
del orbe.
· Con 2 426 ponches, es el segundo de por
vida en ese departamento, superado únicamente por su
coterráneo Rogelio García (2 499).
· Es el lanzador más destacado de los play
off cubanos, en los que acumula 29 victorias, siete juegos
salvados y 311 ponches en 402,2 innings.
· Posee el récord de más juegos ganados en
Series Nacionales, con 257. |
—Estadísticas tomadas del libro El rascacielos de Cuba
(Juan A. Martínez de Osaba, Ediciones Loynaz 2010)