Lejos de cualquier burocratismo e impedimenta que pueda frenar el
desarrollo de las fuerzas productivas, los habitantes de ese lugar,
ubicado frente a la cervecería Antonio Díaz Santana, de Manacas,
demuestran cada día que es posible avanzar cuando la iniciativa y la
creatividad se adueñan de un propósito.
Según Oristela Chávez Rodríguez, la delegada de la
circunscripción, la idea de producir la comida que necesitaban las
218 familias que habitan en el Consejo, surgió en los duros años del
periodo especial, cuando apretó el zapato y no quedó más alternativa
que trabajar duro para sobrevivir.
Decidimos aprovechar los espaciosos patios aledaños a cada casa
para sembrar distintos productos como viandas, frutas, granos o
criar algunos animales que nos permitieran sortear la situación. Con
el tiempo la idea prendió y se ha convertido en una cultura popular
en la zona, explica la delegada.
Hoy la iniciativa, lejos de debilitarse, ha ido perfeccionándose,
y ya resulta muy difícil encontrar la trastienda de una casa que no
esté colmada de frutas, cafetos, plátanos u otras viandas, o falten
aves, conejos, puercos u otros animales, asegura Oristela.
En 167 patios familiares, la pequeña parcela aledaña a la zona y
una finca de autoconsumo, encabezada por el laborioso Justo Chávez,
se garantizan toda la leche, viandas, hortalizas, frutas y la mayor
parte de los granos que consume esa población, además del aporte que
significa la producción local de huevos y carne.
María Cristina Díaz Montalbán, presidenta del CDR No.1 y empleada
de la bodega del lugar, explica que los niños del Consejo Popular
Sabino Hernández reciben la leche directamente de los productores,
quienes aportan los 112 litros necesarios para autoabastecerse, sin
gasto alguno de combustible.
Vecinos como Jorge Luis Miranda fomentan en el tiempo libre la
cría de aves de corral, entre ellas gallinas, patos y guanajos,
ejemplo imitado por decenas de moradores de la Zona #19.
Otros como Manuel Camilo Colón lucen en su parcela varias
especies de frutales, entre las que se cuentan mamey, guanábana,
limón, naranja, guayaba, chirimoya, cereza y uva, además de 50
cafetos y 200 matas de plátano, suficientes para autoabastecerse de
esos productos y vender en el mercado local.
Yo trabajo fuera de aquí, pero dedico todas las tardes y los
fines de semana a atender la finquita. Los plátanos que no consumo
los vendo en la placita, a través de un mecanismo muy flexible, sin
intermediarios, y recibo el dinero al momento o cuando realicen la
venta, explica Camilo.
Según Oristela, el 90% de los pobladores del lugar también
siembran arroz en zonas aledañas o en la finca, y pone como ejemplo
a Víctor Manuel Leiva, quien obtuvo en esta cosecha 18 quintales y
otros tres y medio de frijoles.
Con las 75 matas de café que tiene plantadas en el patio, Adolfo
Gibert Guzmán, oficial retirado de las FAR, logra proveerse del
aromático grano todo el año. Además tiene otros cultivos como
aguacate, chirimoya, plátano, naranja y malanga, que también
contribuyen al sustento familiar.
Casi al final del pueblo vive Urbano Angulo, quien posee un
hermoso patio en el que se combinan frutales, más de 100 conejos y
codornices, así como un vivero multipropósito, y en los próximos
días llevará 1000 gallinas para producir los huevos que necesita el
Consejo.
Yanetsy Durán Claro, la administradora de la placita, asegura que
ese mercado siempre está abastecido con muy buenos productos, que
llegan frescos y con la calidad requerida al ser traídos
directamente del autoabastecimiento, tendencia que deberá mejorar
cuando se perfeccione el mecanismo para que los habitantes de la
zona puedan seguir llevando allí los excedentes de sus producciones.
La práctica del Consejo Popular Sabino Hernández no es perfecta,
ni es la fórmula para resolver los grandes problemas que aún
persisten en materia de producción de alimentos. sin embargo,
resulta un ejemplo loable que pudiera extenderse a todos aquellos
lugares donde existan las condiciones y con el cual se contribuiría
a satisfacer parte de las demandas de la población.