Comida en la trastienda

Freddy Pérez Cabrera

SANTO DOMINGO, Villa Clara. — La experiencia del Consejo Popular Sabino Hernández, pequeño poblado construido en 1964, demuestra cuánto puede contribuirse a nivel comunitario para aliviar la pesada carga que tiene el Estado en materia de producción de alimentos.

Foto del autorManuel Camilo Colón tiene 200 matas de plátano en su patio.

Lejos de cualquier burocratismo e impedimenta que pueda frenar el desarrollo de las fuerzas productivas, los habitantes de ese lugar, ubicado frente a la cervecería Antonio Díaz Santana, de Manacas, demuestran cada día que es posible avanzar cuando la iniciativa y la creatividad se adueñan de un propósito.

Según Oristela Chávez Rodríguez, la delegada de la circunscripción, la idea de producir la comida que necesitaban las 218 familias que habitan en el Consejo, surgió en los duros años del periodo especial, cuando apretó el zapato y no quedó más alternativa que trabajar duro para sobrevivir.

Decidimos aprovechar los espaciosos patios aledaños a cada casa para sembrar distintos productos como viandas, frutas, granos o criar algunos animales que nos permitieran sortear la situación. Con el tiempo la idea prendió y se ha convertido en una cultura popular en la zona, explica la delegada.

Hoy la iniciativa, lejos de debilitarse, ha ido perfeccionándose, y ya resulta muy difícil encontrar la trastienda de una casa que no esté colmada de frutas, cafetos, plátanos u otras viandas, o falten aves, conejos, puercos u otros animales, asegura Oristela.

En 167 patios familiares, la pequeña parcela aledaña a la zona y una finca de autoconsumo, encabezada por el laborioso Justo Chávez, se garantizan toda la leche, viandas, hortalizas, frutas y la mayor parte de los granos que consume esa población, además del aporte que significa la producción local de huevos y carne.

María Cristina Díaz Montalbán, presidenta del CDR No.1 y empleada de la bodega del lugar, explica que los niños del Consejo Popular Sabino Hernández reciben la leche directamente de los productores, quienes aportan los 112 litros necesarios para autoabastecerse, sin gasto alguno de combustible.

Vecinos como Jorge Luis Miranda fomentan en el tiempo libre la cría de aves de corral, entre ellas gallinas, patos y guanajos, ejemplo imitado por decenas de moradores de la Zona #19.

Otros como Manuel Camilo Colón lucen en su parcela varias especies de frutales, entre las que se cuentan mamey, guanábana, limón, naranja, guayaba, chirimoya, cereza y uva, además de 50 cafetos y 200 matas de plátano, suficientes para autoabastecerse de esos productos y vender en el mercado local.

Yo trabajo fuera de aquí, pero dedico todas las tardes y los fines de semana a atender la finquita. Los plátanos que no consumo los vendo en la placita, a través de un mecanismo muy flexible, sin intermediarios, y recibo el dinero al momento o cuando realicen la venta, explica Camilo.

Según Oristela, el 90% de los pobladores del lugar también siembran arroz en zonas aledañas o en la finca, y pone como ejemplo a Víctor Manuel Leiva, quien obtuvo en esta cosecha 18 quintales y otros tres y medio de frijoles.

Con las 75 matas de café que tiene plantadas en el patio, Adolfo Gibert Guzmán, oficial retirado de las FAR, logra proveerse del aromático grano todo el año. Además tiene otros cultivos como aguacate, chirimoya, plátano, naranja y malanga, que también contribuyen al sustento familiar.

Casi al final del pueblo vive Urbano Angulo, quien posee un hermoso patio en el que se combinan frutales, más de 100 conejos y codornices, así como un vivero multipropósito, y en los próximos días llevará 1000 gallinas para producir los huevos que necesita el Consejo.

Yanetsy Durán Claro, la administradora de la placita, asegura que ese mercado siempre está abastecido con muy buenos productos, que llegan frescos y con la calidad requerida al ser traídos directamente del autoabastecimiento, tendencia que deberá mejorar cuando se perfeccione el mecanismo para que los habitantes de la zona puedan seguir llevando allí los excedentes de sus producciones.

La práctica del Consejo Popular Sabino Hernández no es perfecta, ni es la fórmula para resolver los grandes problemas que aún persisten en materia de producción de alimentos. sin embargo, resulta un ejemplo loable que pudiera extenderse a todos aquellos lugares donde existan las condiciones y con el cual se contribuiría a satisfacer parte de las demandas de la población.

 

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