Al menos ocho personas murieron y alrededor de 22 desaparecidas
por un inmenso deslave de un cerro que e arrasó con todo lo que
encontró a su paso en este poblado, cercano a la capital.
Habitantes de San Antonio, a 10 kilómetros al oeste de San José,
relataron a la AP en el lugar que poco después de la medianoche y
luego de dos días de copiosas lluvias, despertaron por el ruido que
causaba la crecida de un pequeño río que pasa cerca de las
viviendas.
Con el amanecer el panorama era desolador: en lugar de la calle
asfaltada quedó una montaña de piedras y palos que fueron
arrastrados por la correntada.
En el sector más alto de Calle Lajas, cualquier construcción
desapareció, detalló el socorrista Héctor Blanco, mientras
presentaba a otras autoridades un resumen de la situación durante
una reunión en la escuela de la localidad.
La prioridad está en buscar sobrevivientes en el sector 1'',
dijo, en referencia al sector más bajo del sitio, donde aún quedan
algunas viviendas en pie.
Casi todo el país ha sufrido los embates de fuertes aguaceros
generados por un sistema de baja presión que se sumó a los efectos
de la tormenta tropical Tomás y que había provocado hasta la noche
del miércoles la movilización de más de 600 personas a albergues.
La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) mantenía una alerta de
prevención, pero se estudia la posibilidad de elevar el nivel a una
alerta roja máxima, que permite la movilización de todos los
recursos humanos y económicos disponibles en las instituciones de
socorro, entre otras.
El mayor impacto de las precipitaciones se sufren en los
litorales del Pacífico y el Valle Central, donde se alberga la
capital, informó Prensa Latina.