El también presidente de la Federación Mundial de la Juventud
Democrática había llegado el 30 de octubre a la nación magrebí para
visitar los territorios ocupados del Sahara Occidental, en medio de
la pacífica protesta saharaui en las cercanías de El Aaiún. No pudo
salir del avión. Apenas le dejaron aterrizar.
Doce horas detenido, la retirada del pasaporte, y la forzosa
vuelta a Lisboa, Portugal, fueron el epílogo de un proceso que para
cualquier otro ciudadano de la Unión Europea hubiese significado una
simple visa gratis a su llegada, sin preguntas, según la publicación
en Internet Sahara Today.
Uno más en la larga lista de los atropellos marroquíes contra el
pueblo saharaui. Otro intento por contener la cada vez más vigorosa
voz de la solidaridad mundial por su autodeterminación e
independencia.
Con Tiago Vera deportado, Marruecos cerró las puertas a la
representación del XVII Festival —que honrará a Fidel y a Nelson
Mandela—, porque sabe de la larga lucha de estas citas juveniles
contra el colonialismo y el imperialismo en cualquiera de sus
manifestaciones; y que este diciembre Sudáfrica será otra tribuna en
la cual se escuche el reclamo internacional por la causa saharaui.