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Biotecnología en función del fomento de orquídeas cubanas

ELENA MILIÁN SALABERRI

El sostenido empleo de métodos reproductivos propios de la biotecnología vegetal en el pinareño orquideario Soroa, permite la devolución creciente al hábitat natural de especies cubanas de esa flor.

Investigadores de ese jardín botánico, el mayor de su tipo en Cuba, dan cuenta de la aplicación de esos procederes científicos durante más de dos décadas, lo cual propicia la obtención de plántulas a gran escala, pues a partir de un solo fruto se generan miles de ejemplares, indican.

Este trabajo, señalan, demanda rigor en las labores de laboratorio, donde tras varios años de cultivo in vitro se reintegran las jóvenes plantas a los campos de la Sierra del Rosario, reserva de la biosfera que circunda el vergel, fundado en 1943 y convertido en centro científico y expositivo.

Últimamente ello facilitó devolver orquídeas de la especie Brassia caudata a la loma de El Salón, de modo que sus flores verdeamarillentas, visibles en el invierno, adornarán en breve, esos bosques de la Sierra del Rosario, si bien se reporta además en otros lugares del archipiélago.

Con similares técnicas, se desarrolla la multiplicación de otras dos, Encyclia altíssima, típica de las montañas del oriente cubano, y la Encyclia bocourtii, descubierta en la pinareña Península de Guanahacabibes, también reserva de la biosfera, por Lázaro Bocourt, especialista del orquideario, dijo la AIN.

En el jardín Soroa, próximo a la villa turística de igual nombre, crecen cerca de 470 especies de la llamada aristócrata de las flores, según estadísticas del centro, sitio obligado de consulta de botánicos de todo el mundo, interesados en conservar esa familia vegetal, muy abundante, pero amenazada por sobrecolectas dada su belleza.

 

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