La
selección femenina cubana de balonmano participará del 2 al 6 de
noviembre en el Campeonato Panamericano de primera división, en la
superficie sintética de la capitalina sala polivalente Ramón Fonst.
Las antillanas buscarán una de las dos plazas en disputa para el
Torneo Elite continental, programado para junio del próximo año, y
para ello deberán superar a Estados Unidos y Venezuela, únicos que
han confirmado su asistencia hasta el momento. Andrés Hurtado,
comisionado nacional, informó a Granma que el torneo está
concebido para seis naciones, pero es incierta la participación de
Canadá, El Salvador y Guatemala.
La escuadra del patio, subtitular de los Juegos Panamericanos de
Río de Janeiro’07, detrás de Brasil, la comanda Lorenzo Maturell y
tiene amplias posibilidades de adjudicarse el evento, amén de su
calidad técnica y explosividad mostradas hace unas semanas en tres
partidos preparatorios ante las morochas.
En sus filas agrupa a Yasnay Turro, Arasay Durán, Lisandra Luzón,
Zuleiky Gómez, Ailín Martínez, Marisel Fernández y Arianne Cuesta,
medallistas hace tres años en la cita carioca, acompañadas por
jóvenes exponentes.
De clasificar —como todos esperan— al Torneo Elite, Cuba
regresaría a estas lides con el objetivo de mejorar sus actuaciones
precedentes, que reflejan un metal plateado en 1999, cuando cayeron
ante Brasil, todo lo contrario de los varones, con ocho coronas,
aunque desde su presea de bronce en el 2008 no entran en el podio.