Sí, bien sudada, porque el hecho de competir con el número 34 en
el organigrama lo dejó fuera de los dieciseisavos de final y lo
obligó a efectuar seis combates en lugar de cinco como el búlgaro
Hristo Marinov, monarca de la división.
Nuevamente tuvimos un encuentro en su cuartel del Cerro Pelado,
donde reanudó recientemente sus sesiones de entrenamiento y no pude
dejar de abordarlo sobre su excelente resultado:
"Te lo repito hoy en medio de una sesión no muy rigurosa,
necesito una preparación óptima y si se cumple, salgo al colchón a
comerme a los rivales. En Rusia, desde mi primer combate con el
venezolano Edy Bartolozzy —a quien derrotó 2-0 (3-1, 1-0)—, sabía
que podía buscar una medalla."
¿Entonces te sentías en plenitud de forma?
"Todo estuvo acorde con la planificación, la base en Italia nos
ayudó mucho y te doy un detalle: el campeón olímpico de Beijing’08
en mi peso es un italiano a quien derroté siete veces en los topes
previos. Después no fue al Mundial, pero fue un medidor y me motivó
mucho sicológicamente."
¿La suerte te jugó una mala pasada con los rivales?
"Tuve combates muy fuertes y contrarios de un nivel superior,
pero siempre aposté a mis principales recursos: agresividad, empuje
y los constantes ataques arriba, además de seguir con fidelidad las
indicaciones de mi entrenador Pedro Val en la esquina."
Así dispuso del kazajo Alkhazur Aldiyev 2-0 (3-1, 1-0), y a
partir de ahí tuvo que emplearse al máximo y sudar la camiseta 2-1
(1-0, 0-1, 1-0) frente a Vladimer Gegeshidze, de Georgia, el turco
Nazmi Avluca 2-1 (1-2, 4-0, 2-0), este monarca defensor, quien
derrotó a Shorey en una de las semifinales de Herning y que, por si
fuera poco, ostentaba un invicto de más de dos años. En semifinales
aventajó al croata Nenad Zugaj 2-1 (1-0, 0-1, 2-0).
"Todos, excepto el croata, tenían resultados al máximo nivel",
sentenció.
¿Y en la final qué ocurrió?
"Llegué desgastado. antes de ese combate nos dieron un descanso
de 20 minutos y cuando el cuerpo se me enfrió, me di cuenta de que
tenía una molestia en el músculo protector de una costilla, en el
lado izquierdo. El búlgaro aprovechó eso en un agarre y me venció
(2-0, 1-0)."
¿Ahora qué tienes proyectado?
"Seguir pegado al colchón y los estudios. Tengo 26 años y estoy
haciendo mi tesis de licenciatura en Cultura Física sobre el halón
de la turca, una de las técnicas más viejas y efectivas de la lucha
greco. Además, tengo el Mundial del año próximo, clasificatorio para
los Juegos Olímpicos de Londres’12, los Panamericanos y cuanta
competencia haya por delante. A todas iré por el oro."
Bien ambicioso este gladiador natural de Vertientes, quien desde
los 11 años le entregó su vida al deporte de las llaves y los
agarres con magníficos dividendos, que a los 19 lo llevaron al
equipo nacional. Hoy ya ostenta dos preseas universales y confiesa
que en el futuro le hará una turca al podio olímpico.