Un ahorro de casi el 50 por ciento del nitrógeno como abono
químico obtienen productores de frijoles en la provincia de Ciego de
Ávila, con el empleo de un micro-organismo denominado Rhizobium.
Expertos agrícolas reproducen el elemento en laboratorios a altas
concentraciones, luego lo inoculan con humus de lombriz y lo envasan
en bolsos de hasta cuatro kilogramos de peso cada uno.
El compuesto natural es capaz de sintetizar el nitrógeno
atmosférico y aportárselo a la planta antes de su nacimiento, lo
cual hace soluble el fósforo de la tierra en cualquier tipo de
superficie cultivable.
Santos Ruiz Quintero, especialista en agronomía, informó a la AIN
que un kilogramo de Rhizobium beneficia 45 kilogramos de semillas de
frijoles, lo que proporciona una germinación uniforme del grano,
mayor desarrollo vegetativo y, por ende, más rendimientos.
La filial de Suelos y Fertilizantes acumula seis mil 500
kilogramos de este producto orgánico y sus técnicos se proponen
completar 10 mil antes de que concluya el año, para cubrir
necesidades de Ciego de Ávila y ayudar a Holguín, donde existen
labriegos interesados en aplicarlo.
Uno de los campesinos con resultados positivos es Ariel González,
quien cosechó 2,4 toneladas del grano por hectárea, el doble de lo
previsto.
También se distingue la cooperativa de producción agropecuaria
Raúl Martínez, cuyo agrónomo, Marino Castellanos, reafirmó las
ventajas que ofrece la combinación de esa bacteria con el humus de
lombriz en el fomento de campos frijoleros.
En la actual campaña de siembra invernal se prevé utilizar el
Rhizobium en cuatro mil 200 hectáreas, fundamentalmente en
plantaciones del sector cooperativo y campesino.