Con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz,
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, quedó
inaugurado anoche el 22 Festival Internacional de Ballet de La
Habana, en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana.
La emotiva Gala de apertura de la fiesta de la danza comenzó con
el estreno del ballet Impromptu Lecuona, coreografía de
Alicia Alonso que puso a bailar a la compañía de la mano de dos
conocidas obras de Lecuona, y que tuvo en Bárbara García una
intérprete ideal, junto a solistas y cuerpo de baile.
Alicia vibró en el celuloide, a partir de entrevistas y filmes
que tejieron en palabras e imágenes una larga y gran historia en la
danza, en el documental Alicia Alonso. Para que Giselle no muera.
Dirigido por Nicolás García, forma parte de la serie Imprescindibles
de la Televisión Española, y rinde homenaje a la destacada
bailarina, directora y coreógrafa, mediante su propio testimonio, el
de alumnos, partenaires de su carrera, amigos y diferentes
personalidades del universo del arte de Cuba y muchos otros países.
Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad de La Habana, en sus
certeras y precisas palabras, recorrió la vida de Alicia en estas
nueve décadas y expresó que hay acontecimientos que quedan en la
base misma de las naciones y contribuyen a hacer grande a un país, a
soñar alguna vez con una Patria, porque arte y cultura desempeñan un
papel inseparable. Hoy nos inclinamos con sincera reverencia ante el
arte fundacional de Alicia y Fernando.
La noche cerró con la Maestra en escena, escoltada por niños,
jóvenes y bailarines consagrados del BNC y ovacionada por su pueblo,
ese que ella ha enseñado a amar el ballet.