La inquietud de sus ingenieros, técnicos y obreros, sin embargo,
ha mantenido funcionando una parte del equipamiento, con favorable
saldo para la economía nacional (más de dos millones de pesos en lo
que va de año) sobre la base de producciones que resuelven urgencias
internas y sustituyen importaciones.
Según explica el ingeniero Daniel Brito Cabrera, jefe de
producción, la paralización de la línea diseñada para 16 milímetros,
en el año 1996, tuvo como aliciente la existencia y aprovechamiento
de equipos concebidos para elaborar tableros finos.
Aun así, muy poco se hubiera avanzado sin la capacidad innovadora
de especialistas y trabajadores, protagonistas directos de "finas"
soluciones para bombas de aceite térmico, equipos de mezclado y
preparación de resinas, encoladora y otros igualmente decisivos para
asegurar el ritmo de 24 horas que mantiene el proceso mediante tres
turnos continuos de labor.
Comercializados por Tecnoazúcar, los tableros de esta planta
ayudan a suplir la carencia de madera en el país y devienen útil
opción para manufacturar muebles, puertas interiores, cielos rasos
en viviendas e instalaciones socio-productivas, entre otros usos.