Nos enfrentamos a realidades nada agradables, pero no cerramos los
ojos ante ellas. Estamos convencidos de que hay que romper dogmas y
asumimos con firmeza y confianza la actualización, ya en marcha, de
nuestro modelo económico, con el propósito de sentar las bases de la
irreversibilidad y el desarrollo del socialismo cubano, que sabemos
constituye la garantía de la independencia y soberanía nacional
[...]
Debemos evitar que por apresuramiento o improvisación, tratando
de solucionar un problema, causemos otro mayor. En asuntos de
envergadura estratégica para la vida de toda la nación no podemos
dejarnos conducir por emociones y actuar sin la integralidad
requerida.
[...] Este es el mayor y más importante desafío que tenemos para
asegurar la continuidad de la obra construida en estos 50 años... y
ello significa, en primer lugar, fortalecer y consolidar la economía
nacional.