En una sede universal

América o Europa, he ahí el dilema

ALFONSO NACIANCENO

El epílogo del Campeonato Mundial (m) de voli en Italia elevó al rango de gran porfía la existente entre América y Europa. Brasil eliminó del oro a los anfitriones, mientras Cuba hizo igual con Serbia, enviados en pos del bronceado consuelo que ganó esta última selección.

Ahora, a punto de comenzar la lid de las mujeres, cobra vida nuevamente esa misma diferencia, aunque en esta ocasión Asia puede adicionarse y también poner picante en la sartén. En una de las trincheras vibrarán las huestes del Viejo Continente, lideradas por su monarca universal del 2006, Rusia, seguida por Serbia, Italia, Alemania, Holanda, Polonia y Croacia como puntas de lanzas de un círculo respetable, deseosas de cubrir los cuatro lugares cimeros de la cita mundialista.

Para intentar quebrar esas añoranzas, Brasil, consolidada bajo el mando del experimentado José Roberto Guimaraes desde el 2003, engrasa su arma letal capaz de romper corazones —seis medallas de oro en los eventos esenciales del 2009 y plata en el Grand Prix’10 (GP)— como puntal de nuestro continente.

Estados Unidos, rearmado y satisfecho por su triunfo invicto en el GP’10; y Cuba, si logra sumarse a ese carro con el concurso de sus novatas y curtidas para mejorar la séptima plaza precedente, constituyen bastiones de una congregación americana que en los últimos años ha asistido al despegue de República Dominicana y al nacimiento —sin sorprendentes victorias— de Puerto Rico, a partir del impulso a sus ligas nacionales en uno y otro sexos.

Sin embargo, no perdamos de vista que Japón será la sede del Mundial, lo que agrega un condimento a la lucha por las medallas. Las niponas, sede también de este evento en el 2006, capturaron el sexto escaño escoltando a China, mas ambas escuadras, a pesar del descalabro de estas últimas en el GP’10, pudieran bailar a su aire en un contexto donde el apreciable cambio de horario se siente como en ninguna otra parte del planeta, sobre todo en personas provenientes del continente americano.

A diferencia del Mundial de varones en Italia, la fórmula de competencia concebida para las mujeres, a partir del 29 de este mes, a simple vista parece justa. No existe duda, triunfar una y otra vez, sin ceder terreno, será la única manera de avanzar hasta las etapas semifinales y final, pactadas para Tokio hasta el cierre del 14 de noviembre.

Solo ese día quedará al descubierto cuál continente tomó al toro por los cuernos, y quizá entonces se pondere con mayor justeza el papel que desde hace un buen tiempo cumple nuestra América a favor del voleibol en el planeta.

 

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