Conversar con ellos es sin duda un reto interesante para
cualquier historiador que ama la profesión. Allí, entre libros,
sumergido en indagaciones y nuevos proyectos, encontramos al Doctor
en Ciencias Raúl Izquierdo Canosa, presidente del Instituto de
Historia de Cuba.
El también presidente de la Unión Nacional de Historiadores de
Cuba, encamina el trabajo de los más de 5 000 miembros de la
organización, agrupados en filiales provinciales y secciones de base
en municipios e instituciones; inmersos todos en la investigación,
el perfeccionamiento de la enseñanza de la Historia, el trabajo de
divulgación y promoción, la preservación del patrimonio histórico y
el funcionamiento interno de la organización.
La Historia es una disciplina científica, base ideológica de la
Revolución y sostén de la identidad nacional, y pilar de la
formación de valores y las comprensiones generacionales, de ahí que
su estudio requiera dedicación.
Historiador no es cualquiera. "Ese profesional debe tener como
principio ético la fidelidad a la verdad histórica. El simple hecho
de leer, comprender, memorizar o comentar un acontecimiento, no
implica serlo. Se necesita mucho más: investigar con rigor
científico la Historia, amarla y vivirla", explica Izquierdo.
"El historiador trabaja con la memoria de la nación, por eso debe
hurgar en sus raíces y reconstruir con visión objetiva los hechos:
escribir de los vencedores y de los vencidos. Al mismo tiempo, debe
reseñar fielmente las tendencias que se enfrentaron en el pasado y
dar cuenta de las variables que se impusieron en el curso de los
acontecimientos. Si relatamos solo lo que sucedió corremos el riesgo
de escribir una historia aburrida", puntualiza.
No hay nada más parecido a la vida cotidiana que la historia
misma. ¿Cómo no pensar entonces que entre esas personalidades, en su
momento protagonistas de epopeyas, no hubo contradicciones sobre las
que prevalecía el ideal de la libertad?
El conocimiento de nuestra Historia, de los valores, sacrificios,
aciertos y desaciertos, permite apreciar de forma más acertada el
presente y sacar lo positivo, para no cometer los errores
anteriores.
Si algo es rico en nuestro país, es la Historia. Más de 500 años
de lucha para lograr lo que hoy tenemos, aun con insatisfacciones,
son suficientes para contar anécdotas y enorgullecernos.
"La hazaña de la estirpe cubana hay que relatarla, pero bien",
reitera Izquierdo. "Nuestro mayor compromiso está en presentarle a
las nuevas generaciones el pasado de manera más atractiva.
Necesitamos que los medios de difusión no lo encasillen en fechas
frías, datos, causas y consecuencias, sino que también motiven el
ánimo por indagar en él".
Los historiadores cubanos son partícipes y protagonistas de esta
crucial batalla en defensa de la memoria de Cuba, por mantener vivas
nuestras tradiciones de lucha y la continuidad de la Revolución.