Educadores en los bosques

Maylin Guerrero Ocaña

Cuando Fidel visitaba el Acuario Nacional en el mes de julio, y admiraba el show de los delfines, en charla con los trabajadores de ese centro el líder de la Revolución advertía que el mundo vive dos grandes peligros: el de la guerra y el que amenaza al medio ambiente.

Foto: Yander ZamoraPara Iraida Rodríguez, un guardabosques verdadero debe comportarse también como un educador.

Conscientes de esto último, los miembros del Cuerpo de Guardabosques de Cuba del Ministerio del Interior (MININT) realizan su máximo esfuerzo para proteger los recursos del medio ambiente.

A fin de lograrlo, los guardianes de la naturaleza en Sancti Spíritus tienen dos prioridades: en primer lugar, la conservación mediante un fuerte trabajo de educación ambiental de la biodiversidad existente en Alturas de Bamburanao, la cuenca hidrográfica Río Zaza, el grupo montañoso Guamuhaya y las siete áreas protegidas.

En la región espirituana se hallan el parque nacional Caguanes, la reserva ecológica Lomas de Banao, el área protegida de recursos manejados Jobo Rosado, las reservas florísticas manejadas Lomas de Fomento y Lebrije, el refugio de fauna Tunas de Zaza y el paisaje natural protegido Topes de Collantes.

Como segunda prioridad se encuentra la gestión de manejo del fuego, pues un incendio provoca generalmente mucho más daño que la tala o caza indiscriminada.

La educación ambiental es necesaria y urgente

Para la licenciada Iraida Rodríguez, especialista en protección forestal del Cuerpo de Guardabosques de Sancti Spíritus, esta profesión no solo exige ser un guardián de la naturaleza, sino también un educador. En su recorrido diario el guardabosques debe dialogar con campesinos, cooperativistas y demás habitantes de la zona sobre cómo interactuar con el medio ambiente, según cada etapa del año.

"Por ejemplo, asociado a los días de lluvia está el periodo de reforestación, y el trabajo se dirige entonces a evitar que los campesinos pastoreen ganado en las plantaciones".

La labor educativa también va destinada a los niños. La provincia dispone de 20 círculos de interés formados por los propios guardabosques en las escuelas de sus áreas de atención; mientras en los municipios, son creados por los inspectores.

Un incendio siempre puede evitarse

Nuestros guardabosques no quieren que se reproduzcan aquí los hechos ocurridos este verano en Rusia, cuando miles de bomberos trataban de apagar centenares de incendios producidos por las altas temperaturas y la sequía.

La campaña cubana de protección contra incendios se divide en dos momentos: uno de organización, que va de septiembre a enero; y el segundo, que abarca desde febrero hasta mayo, denominado periodo crítico porque es cuando más incendios forestales se producen.

Inmersos en la etapa preventiva, los miembros del Cuerpo de Guardabosques también dirigen las acciones de educación ambiental a lograr que los pobladores comprendan que un incendio siempre puede evitarse, al no quemar restos de cosechas, tirar fósforos y colillas aún encendidos, o utilizar el fuego para eliminar las malas hierbas.

Según Iraida Rodríguez, "la labor educativa permitió que de 16 incendios forestales ocurridos en el 2009 en Sancti Spíritus, con 217 hectáreas afectadas, se redujera la cifra a siete, con 37,8 hectáreas dañadas".

Ahora, en pleno momento organizativo, capacitan y preparan a las brigadas para el combate de los incendios forestales y evalúan las medidas técnico-especializadas a aplicar.

Un taller contra el fuego

Más allá de manuales y experiencia de trabajo, los guardabosques del patio consideran que un taller también puede apagar un incendio, aun más¼ no dejar que nazca. De modo que el recientemente finalizado Taller de capacitación para la investigación de causa, que tuvo lugar en la reserva ecológica Lomas de Banao, compartió el quehacer de expertos avezados en el cuidado del patrimonio forestal.

El ingeniero Raúl González Rodríguez, Jefe del Departamento de Manejo del Fuego del Cuerpo de Guardabosques, quien impartió el taller, comentó a Granma que "unos de sus objetivos fue la investigación y determinación de las causas que originan los incendios forestales en nuestro país, porque tal conocimiento nos impulsa a desarrollar los programas de prevención a nivel provincial".

De esta manera, la lucha de los guardabosques por proteger el medio ambiente une la teoría y la práctica. Saben que han de multiplicar esfuerzos para que las personas tomen conciencia de que cuidar el planeta es la garantía de vida de la especie humana.

 

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