|
Girasoles en primer plano
La semilla del girasol proporciona un aceite
comestible natural libre de colesterol, que los pequeños
agricultores podrían extraer con una máquina procesadora
rudimentaria, afirma el campesino Leonel Duarte
Claudia Fonseca y Maiker
Comendador, estudiantes de Periodismo
Si el pintor holandés Vincent Van Gogh volviera a nacer, de
seguro encontraría en la finca del campesino Leonel Duarte Marrero
los mejores modelos naturales para pintar sus célebres girasoles.
En
solo un año las tres hectáreas de tierras ociosas que recibió Leonel
en la comunidad de Las Minas se llenaron de girasoles.
Aunque en la parcela abundan las siembras de yuca, plátano, fruta
bomba, ajonjolí, frijoles, guayaba enana y otros cultivos, el sello
distintivo del lugar, en las afueras del capitalino municipio de
Guanabacoa, es la cantidad de flores que adornan cada planta de la
oleaginosa . "Todo el que pasa por aquí se detiene a verlas",
asegura Duarte con orgullo, mientras nos invita a contemplarlas.
Para asombro de vecinos y visitantes, los girasoles de Leonel
pueden dar hasta 70 flores por ejemplar, cifra sin precedentes
conocidos en esta especie.
Por
cada 100 libras de semillas de girasol se pueden obtener 48 de
aceite.
Curtido desde pequeño en las faenas agrícolas bajo la guía de su
padre, el pequeño productor nacido hace 53 años en la zona de Los
Arabos, Matanzas, piensa que el secreto de la abundancia de flores
radica en que años atrás este terreno de tres hectáreas adjudicado a
él por el Decreto Ley 259 para la entrega de tierras ociosas, estaba
destinado al pastoreo de ganado vacuno.
Al parecer el excremento animal contribuyó a mejorar los
nutrientes del suelo, lo que unido al empleo exclusivo de
fertilizantes biológicos, el arado con bueyes, bioplaguicidas y
otros procedimientos de la agricultura sustentable, pueden haber
potenciado tan alto rendimiento en las flores de girasol, indicó
Duarte.
Tras precisar que se instaló en la comunidad capitalina de Las
Minas por asuntos vinculados al trabajo de su esposa, el locuaz
campesino manifiesta que antes de llegar a la ciudad, hace apenas
dos años, ya era un abanderado de los métodos naturales en la
preparación y cultivo de la tierra, pues pasó un curso de
capacitación y se hizo promotor del Programa de Desarrollo
Sostenible.
En
la parcela abundan las siembras de yuca, plátano, fruta bomba,
ajonjolí, frijoles y otros cultivos.
Trajo consigo muchas ideas innovadoras, entre ellas la de
aprovechar al máximo el terreno, diversificando los cultivos y
protegiéndolos con insumos exclusivamente biológicos.
La siembra del girasol y el ajonjolí en su finca de Las Minas es
otra práctica importada de Los Arabos. Desde su estancia en aquella
región, Leonel promovió la siembra de plantas oleaginosas para la
extracción de aceite comestible con el auxilio de equipos
rudimentarios.
"El girasol proporciona un aceite vegetal natural sumamente sano,
libre de colesterol. Asimismo el subproducto del proceso de
extracción todavía contiene un 23% de proteínas, y eso lo convierte
en un excelente pienso para alimentar a los animales".
Según su experiencia, el girasol se da muy bien en las
condiciones de Cuba, puede cultivarse durante todo el año y exhibe
un alto rendimiento; baste decir que por cada 45 kilogramos de
semillas de girasol molidas, pueden obtenerse unos 20 de aceite.
Incluso, acotó, entre los periodos de siembra y de cosecha, una
hectárea de tierra puede producir de 600 a 700 kilogramos de
semillas, sin requerir grandes volúmenes de agua.
A pesar de su promisorio potencial, Leonel considera que el
principal impedimento para producir aceite de girasol a nivel local
por parte de los pequeños agricultores, es la falta de equipos que
permitan extraerlo.
Refiere que a través de varias empresas pecuarias de la zona,
gestiona cómo tenerlos aquí con esos fines. "Si cada campesino del
país que cultive girasol los tuviera disponibles, el salto sería
notable", afirmó.
No obstante, en el país hay experiencias en el diseño y
desarrollo de maquinarias rústicas destinadas a ese noble objetivo.
Así sucede por ejemplo en Pilón, provincia de Granma, cuyos
resultados prácticos en este sentido avalan su extensión.
Más alejado en el tiempo, el Instituto de Investigaciones
Hortícolas Liliana Dimitrova obtuvo en 1996 un premio en el IX Forum
de Ciencia y Técnica, por el procesamiento de semillas de girasol
mediante tecnologías de fácil fabricación, algo que al parecer nunca
se aplicó.
Con el concurso de cultivadores como Leonel Duarte y el aporte de
algunas empresas en el diseño de máquinas extractoras de poca
complejidad, podrían satisfacerse parte de las demandas locales de
tan preciado producto.
Soluciones de este tipo reducen los gastos de importación del
país y solventan la escasez del aceite comestible, tan necesario en
las cocinas cubanas. |