A la casa marcada con el número 162 en la calle Trocadero, en el
mismo centro del barrio habanero de Colón, llegaron este viernes los
amigos del poeta, lectores y estudiosos de su obra, artistas y
vecinos, para celebrar la reapertura de la Casa Museo José Lezama
Lima, espléndidamente restaurada en el año en que se conmemora el
Centenario de su nacimiento.
"Albricias", dijo Fina García Marruz, al recordar una palabra
grata a Lezama y otra frase más que acostumbraba a pronunciar ante
la conclusión de una obra o proyecto: "Bueno, ahora vamos a
comenzar". Amiga ella de los días de juventud en que junto a su
entrañable compañero Cintio Vitier compartieron el taller
renacentista que fue la revista y el grupo Orígenes, la poetisa dio
fe de la vocación martiana del autor de Paradiso.
Otro bardo, Pablo Armando Fernández, repasó sus encuentros con
Lezama y leyó versos antiguos que parecían haber sido escritos ahora
mismo. El poeta César López, el narrador y ensayista Reynaldo
González, el periodista Ciro Bianchi y el poeta y médico José Luis
Moreno del Toro, cercanos también a los arcanos lezamianos,
estuvieron entre los primeros en revisitar el ámbito hogareño de
quien se autodefinió como un "peregrino inmóvil". Con ellos lo
hicieron los viceministros de Cultura Rafael Bernal y Rubén del
valle; Miguel Barnet, presidente de la UNEAC; y Margarita Ruiz,
presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural.
Las canciones del trovador Gerardo Alfonso abrieron la senda del
recorrido del público por la renovada institución.