El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, reiteró este sábado el
reconocimiento de la gran deuda social que recibió al asumir su
mandato junto al compromiso de hacer una verdadera Revolución
Agraria y luchar por un salario digno para todos los trabajadores.
No tengo nada contra la propiedad privada legitima, dijo, pero no
vamos a permitir latifundios inutilizados cuando tenemos campesinos
sin tierra y a nuestros pueblos originarios los han replegado a las
laderas de montañas a más de tres mil 500 metros de altura, reporta
Prensa Latina.
Aspiramos a entregar 200 mil hectáreas de tierra y sólo hemos
entregado 20 mil, pero nos comprometemos a pisar el acelerador de
esa Revolución Agraria, subrayó el Mandatario.
En su habitual cadena radiotelevisiva sabatina, Correa calificó
de vergüenza nacional el que un 26 por ciento de los niños menores
de cinco años tengan desnutrición, pero si son indígenas es más del
50 por ciento, y reiteró los programas para transformar esa
realidad.
Como buena noticia que muestra la recuperación de la economía,
señaló el logro del índice más bajo de desempleo este trimestre, al
disminuir desde un 11,7 por ciento en septiembre de 2003, cuando el
gobierno de Lucio Gutiérrez y sin crisis económica, a un 7,4 por
ciento.
Admitió que esa disminución de 1,7 puntos porcentuales en el
índice de desempleo, respecto al 9,1 por ciento entre julio y
septiembre de 2009, aún significa que 350 mil personas siguen
desempleados, pero ya 131 mil empleos se han incrementado y el país
se recupera.
Mencionó que el actual índice de desempleo es menor que el de
Estados Unidos (9,6) y Canadá (8,0), y mostró optimismo en la
continuación de la recuperación del empleo con la política de ir a
la sustitución de importaciones mediante el incremento de la
producción nacional.
En la familia ecuatoriana trabajan en promedio 1,6 personas y el
salario de la dignidad para poder adquirir la canasta básica
(estimada en unos 540 dólares) es de 360 dólares, el cual promovemos
para que la rentabilidad de la empresa no se base en la explotación
laboral, explicó Correa.
Con el nuevo Código de la Producción que será presentado el lunes
a la Asamblea Nacional para su debate y aprobación, señaló, las
empresas nacionales no podrán declarar utilidades hasta que el
último trabajador haya ganado al menos ese salario.
Pero, aclaró, al menos el 40 por ciento del salario digno lo
asumirá el Estado con la reducción del impuesto a la renta a las
empresas, y anunció otras compensaciones para no afectar tampoco la
rentabilidad de las mismas.