PINAR
DEL RÍO.— Lluvias poco significativas y algunas rachas moderadas de
viento, sobre todo en la zona noroccidental de la provincia, eran
hasta el cierre de esta edición el único saldo de Paula, el ciclón
tropical número 15 que incide sobre Vueltabajo en los últimos nueve
años.
Con la experiencia acumulada en el enfrentamiento a fenómenos de
este tipo, y una situación favorable para asimilar grandes volúmenes
de agua en sus 31 embalses (al 59% de su capacidad de llenado),
Pinar del Río se preparó para minimizar los efectos negativos del
huracán.
No obstante, la situación meteorológica solo había requerido la
evacuación de las 22 familias que residen en la Bajada, municipio de
Sandino, y de otras 38 personas en Mantua.
Además, se encontraban activadas siete brigadas médicas con el
propósito de reforzar los servicios de Salud en los territorios del
extremo occidental de la provincia, de ser necesario.
Junto a la prioritaria protección de vidas humanas, las acciones
fundamentales se concentraron en poner a buen recaudo los bienes de
la economía; entre ellos, más de 319 000 quintales de tabaco
obtenidos en la cosecha anterior, que permanecen en diferentes
depósitos y talleres de escogidas.
Además, se orientó drenar 150 000 canteros destinados a
garantizar posturas para la actual campaña, y mantenerles un
cobertor hasta tanto mejoren las condiciones del clima.
En el transcurso del día de ayer, también regresaron a puerto las
58 embarcaciones de pesca que se hallaban en alta mar, y se aceleró
la cosecha de productos agrícolas con riesgo de perderse.
La indicación en todos los casos fue obrar con racionalidad,
evitando gastos innecesarios de recursos.
A pesar de que hasta el momento no se reportan afectaciones en el
sistema eléctrico, las autoridades del sector afirman estar en
mejores condiciones para acometer la reparación de posibles averías.
En ese sentido, mencionan la disponibilidad de más de 3 000
postes producidos en una planta del territorio, que permitirían
emprender la recuperación con agilidad.
La protección de techos con cubiertas vulnerables se convirtió en
tarea a asumir por los habitantes de las zonas más riesgosas,
conscientes de que la mano del hombre puede atenuar las pérdidas de
valiosos recursos.
Sin embargo, a juzgar por lo sucedido hasta ahora, y por los
pronósticos meteorológicos, todo indica que el paso de Paula no
tendrá grandes consecuencias sobre el fondo habitacional de
Vueltabajo.
Una buena señal para un territorio que solo en el 2008 registró
más de 100 000 viviendas afectadas tras el impacto de los huracanes
Gustav e Ike, de las cuales unas 40 000 aún están pendientes de
solución.