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Ninguna vaca flaca al matadero
Freddy Pérez Cabrera
Nunca se sabrá cuántos kilogramos de carne han dejado de
producirse en el país por concepto de vacas sacrificadas sin tener
el peso requerido.
La costumbre generalizada de enviar los animales al matadero en
cuanto terminaban su vida útil como reproductoras, ha costado
durante varios años la pérdida de una fuente importante de
alimentación para el pueblo y una vía de sustituir importaciones.
La
ceba de vacas significa otro granito de arena a los esfuerzos del
país por recuperar la producción de carne vacuna.
Por ese concepto, Villa Clara, por ejemplo, ha dejado de producir
en los últimos tiempos miles de toneladas de carne, si tenemos en
cuenta que cada año sus diferentes formas productivas sacrifican más
de 10 000 vacas, y de ellas, solo van con el peso requerido poco más
del 15%, según reconoció Oliden Pérez Moya, funcionario de la
Delegación Provincial de la Agricultura.
Aunque resta un largo trecho por andar, en estos momentos la
situación ha comenzado a revertirse, a partir de la promoción de la
ceba de vacas, fundamentalmente en los sectores cooperativo y
campesino, que es donde se concentra la mayor parte de la masa
ganadera de la nación.
La
CPA Victoria de Girón, de Corralillo, se propone superar los 450
kilogramos como promedio en la actual ceba.
En el caso de esta provincia, las mejores experiencias se agrupan
en el municipio de Corralillo, en el cual las CPA Victoria de Girón
y Hermanos Castillo, así como la CCS Pedro San Martín, llevan
adelante un programa que ya rinde sus primeros frutos.
Una de las instituciones pioneras en la actividad fue la Victoria
de Girón, que en noviembre entregó 17 cabezas con un promedio de
peso que frisó los 423 kilogramos, cifra que pretenden incrementar
con la actual ceba, según reconoció Gilberto Rivero Bermúdez, el
presidente de la CPA.
Lo primero que hicimos fue crear las condiciones de estabulación,
en donde las vacas pudieran disponer de agua y comida suficientes
para desarrollar todas sus potencialidades en el más breve plazo. A
la vez, sembramos caña y king grass a fin de garantizar la
alimentación, explica el directivo, quien recuerda que inició la
experiencia con animales muy depauperados, que no rebasaban los 300
kilogramos.
Odelvis Vázquez Rodríguez es el responsable de atender el
programa de ceba de toros y vacas en la CPA Victoria de Girón, una
tarea considerada difícil pero no imposible de realizar si la
persona es capaz de consagrarse a ella, confiesa.
A las 4:30 a.m. estoy en pie para cortar la caña y el king grass;
después de molerlos, me paso el día nutriendo a los animales y
velando por que no les falte nada. Por la tarde, antes de irme a
casa, dejo en la canoa comida suficiente para que puedan masticar
toda la noche si lo desean, explica el joven.
Ahora tengo 50 toros y 20 vacas, y puedo asegurar que las
segundas convierten más rápido el alimento en peso, y dan mejores
resultados. Al paso que va esta ceba pensamos venderlas a más de 450
kilogramos por animal, asegura Odelvis.
Ridel Navarro no quiere
quedarse atrás
Un hombre de la talla de Ridel Navarro, el presidente de la CPA
Hermanos Castillo, no podía quedarse rezagado en una tarea tan
importante como la ceba de vacas. Ya el pasado año incursionó con
éxito en la ceba de toros y cuando le propusieron trabajar con las
vacas no lo pensó dos veces.
"Saqué algunas cuentecitas y me pregunté: ¿cómo es posible que no
haya empezado en esto antes? Imagínate, una vaca flaca se compra
hasta en 300 pesos y cuando se engorda pueda aportar a la
cooperativa cerca de 3 000, sin contar lo que significa para el país
en materia de contribución de carne".
Explica que las vacas escogidas para la experiencia son aquellas
con edades entre 8 y 10 años de existencia, más otras que han
presentado problemas en la reproducción o que dan muy poca leche.
Por este sistema una vaca puede irse al matadero en tres meses
con más de 400 kilogramos de peso, contrario a como iban antes
cuando esperábamos a que se cayeran para enviarlas allí. Si los
toros incrementan el peso a más de un kilogramo por día, la vaca
debe hacerlo a casi dos, eso si no le faltan el agua, la comida y
los minerales necesarios, asegura el campesino.
El sistema está hecho para vacas de desecho, incluyendo las
novillas que no dan leche, de las cuales nosotros debemos sacar 60 o
70 todos los años, y por los resultados económicos que puede generar
a la entidad y al país, pensamos incluso comprar a otras
cooperativas que no tengan naves de ceba, explica Ridel.
Acerca de la comida, el presidente de la CPA Hermanos Castillo
asegura que nunca ha sido una preocupación para él y sus hombres,
pues tienen caña y king grass suficientes para alimentar a la masa
completa.
Cuentas
claras
En estos momentos, Villa Clara cuenta con 1 693 vacas en proceso
de ceba, organizadas en 39 unidades estatales y cinco cooperativas,
sin contar las que poseen algunos productores individuales, las
cuales pudieran aportar más de 170 000 kilogramos de carne por
encima del promedio histórico, cuando se mataban con un peso
aproximado de 330 kilogramos por animal.
De acuerdo con la calidad y el peso de la vaca, se han
establecido precios diferenciados y muy estimulantes para los
productores, que por esta vía pueden hasta triplicar sus ingresos y
el de sus entidades, con solo entregar animales más cebados.
Otra medida que ha favorecido el incremento de las personas
interesadas en esta práctica, ha sido la posibilidad de vender
directamente a la empresa cárnica, eliminándose así el famoso
intermediario, que lejos de ayudar, entorpecía la actividad. |