El mago del ludus cubano

Harold Iglesias

En la antigua Roma ser dueño de un ludus prestigioso era sinónimo de poder, reconocimiento y respaldo, pues los gladiadores juraban morir en la arena o darlo todo por su señor, quien muchas veces salvaba a sus hombres de la muerte o trabajos forzados, y a veces hasta recompensaba sus victorias con ciertos privilegios, e incluso la libertad.

Salvando las distancias, pudiera decirse que desde 1975 Pedro Val se ha convertido en el mago del ludus cubano de lucha grecorromana, y ese esfuerzo de 35 años fue premiado con la distinción de mejor entrenador del 2010, otorgada por la Federación Internacional de Lucha (FILA).

"Recuerdo que el trabajo lo inició un técnico ruso en 1974, con un grupo de juveniles de la ESPA nacional, y en el 75 los mejores graduados de un curso nos incorporamos a trabajar con él. Así fue como comencé, casualmente en calidad de entrenador principal."

¿Motivaciones en aquel entonces?

Muchas, la greco fue por primera vez a los Panamericanos de México’75 y luego nos insertamos en los Juegos de la Amistad de los antiguos países socialistas.

¿A qué atribuyes este importante reconocimiento?

Es reflejo de un trabajo en familia desarrollado por todos los que han pertenecido en algún momento al colectivo técnico y de varias generaciones de atletas. Tenía conocimiento que la FILA otorgaba premios a los mejores luchadores de cada estilo, pero no a los preparadores. Ahora el colofón fue la cuarta corona universal de Mijaín López en los 120 kg.

En el resto del mundo, y especialmente en Europa, se conoce del esfuerzo de los gladiadores cubanos para imponerse a las limitaciones, de ahí que el mérito nuestro sea doble.

¿Sobre el Mundial?

El equipo se comportó excelente, la base en Italia optimizó su forma deportiva, llegaron muy enfocados y sin dificultades para hacer el peso. Mijaín es un fuera de serie. No había competido este año, pero posee arsenal y calidad superior. Shorey arribó muy cansado a la final, producto de seis pleitos, pero superó las expectativas, y el resto rindió como se esperaba, con algunas malas pasadas del sorteo.

¿Momento cumbre de felicidad?

La primera medalla de oro olímpica de Héctor Milián en Barcelona’92, luego Azcuy con sus dos títulos, Mijaín, Monzón¼ Muchos momentos, la verdad. Todos me llenan de orgullo a diario.

El avezado técnico recibirá el premio el 19 de diciembre en la ciudad finlandesa de Nastola, durante el Curso Internacional de Entrenadores de la disciplina, y lo que es más importante: su ludus seguirá dando campeones de la talla de Espartaco.

 

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